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Actualidad

07/11/19

Sueldos escandalosos: Solo con ejemplos se demuestra transparencia

Se puede pregonar por todos los medios la transparencia, pero si no se actúa como se dice, los discursos se vuelven vacíos.
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Por Martin Oleinizak

Prolija y detalladamente, con información documentada y entrevistas con varios funcionarios de primera línea, Sebastián Martínez armó el informe que precede a este artículo en nuestra revista. Quedó demostrado claramente que a la clase gobernante entrerriana (del partido que sea) lo que más le preocupa son sus propios ingresos. Todo lo demás es discurso vacío.

Desde la Revista X-Más hace dos años que venimos hablando de este tema. También el Consejo Empresario de Entre Ríos lo ha planteado claramente cuando dice que “el empleo público es una competencia desleal con el empleo privado” y demuestra con números incontrastables cómo la administración pública sigue sumando gente y cada vez requiere más recursos de su propio presupuesto para atender el pago de sueldos. En Santa Fe 37 empleos públicos cada mil habitantes; en Córdoba 39 y en Entre Ríos 57.

En esta revista hablamos de “La grieta de la que no se habla”, en la edición 45 de agosto de 2018, cuando hicimos una exhaustiva comparación entre los sueldos públicos y los sueldos privados. Quedó demostrado que no conviene trabajar ni producir en la actividad privada porque hay que hacerlo en serio; se exige más; hay que cumplir horarios; y si no se hacen bien las cosas existe la firme y clara posibilidad de ser despedidos. Todas “injusticias” que en el Estado no se dan. Además de cobrar mucho mejor por hacer poco y nada.

Al número siguiente, en tapa, nos preguntamos “¿Pasión por servir?” haciendo referencia a la cantidad de nombres que aparecían en los pasacalles con el objetivo de ocupar algún cargo en el gobierno a través de las listas que se estaban armando. ¿Tanta voluntad de servicio tienen “algunos” ciudadanos que están dispuestos a dejar sus “ocupaciones” privadas para hacerse cargo de la “cosa pública”? ¿Tanta experiencia? ¿Tanto conocimiento para revertir más de 35 años donde Entre Ríos en vez de avanzar y crecer, retrocede y se empobrece?
También hablamos en abril de este año, en la edición 49, de los “Impuestos trituradores de PYMES”, porque para pagar los disparates que leímos en el artículo anterior se necesitan fondos que el Estado recauda a través de impuestos. Las empresas (al igual que los ciudadanos) están agobiados impositivamente. No existe en la historia del País una carga impositiva como la actual. Y la mala noticia es que ni así le alcanza al Estado.

Entonces, llegamos a las ridículas declaraciones y peleas judiciales que asistimos desde que el Macrismo perdió las elecciones en agosto pasado, cuando no se competía por nada. Medidas totalmente de corte populistas –pero lógicas- quitaron el IVA a varios alimentos. Algo que debería ser aplaudido terminó siendo criticado por las Provincias. ¿Por qué? Porque “perdían recursos que les correspondían y se desfinanciaban”. Pensar en reducir el gasto público no existe en ninguna agenda, por más crisis que haya. El artículo anterior lo confirma.
Ante esta clara lógica hay que olvidarse que alguna vez logremos bajar ningún tipo de impuesto. Porque el sistema impositivo se ha convertido en una maraña tan compleja que la única solución es destruirlo y construir algo nuevo. Y destruir lo que existe es tocar absolutamente todos los intereses, y por más que lo que se construya sea mejor (cualquier cosa sería mejor que el sistema actual), la dirigencia actual no lo va a permitir nunca. Entonces tenemos la paradoja que quitar el IVA a los alimentos está mal.

Sí. Todo está mal. ¿Y entonces? ¿Qué hacemos? Además de que los funcionarios –en el mientras tanto- sigan cobrando mes a mes sus escandalosos sueldos…

Del chismerío a la cruda realidad
Quisimos con Sebastián Martínez poner solamente la lupa en los sueldos más altos del Estado. Nunca pensamos que fueran tantos y tan abultados. Y seguramente son muchos más porque hay varios organismos y Poderes que siguen guardando la información bajo cientos de llaves (la Legislatura –o Caja de Pandora- por ejemplo).

En el artículo se analizan y se comparan varios sectores entre sí. Queda clara la avaricia, expresada públicamente por el hombre más importante de la Justicia Entrerriana, en las declaraciones radiales que dieron pie al inicio de la nota. Pero también queda clara la avaricia en las conversaciones privadas que mantuvimos con muchos de los cargos que nombramos. Frases como “Yo gano esto, pero en aquel lugar se gana mucho más y se trabaja o se tiene menos responsabilidades”. “En tal otro lugar no se controlan los viáticos y ahí hay más diferencia”. “Con la antigüedad duplican el sueldo que dicen”. “Suma al sueldo de tal que también nombró a la mujer y la hija”. Solamente en un caso puntual, el funcionario dijo “Este cargo que ocupo (muy importante), si se pagara la mitad de lo actual, estaría bien pago…” Claro, no va a suceder. Puede haber sido una declaración de compromiso en ese momento.

En definitiva mostrar todo lo que leímos y publicamos en la nota anterior hasta nos puede hacer perder el eje de lo importante.
Y lo importante tiene que ver con la realidad que vivimos.

Muy lejos del espíritu de este artículo –y de la filosofía de esta revista-, es querer igualar hacia abajo. Siempre queremos levantar la vara en todo lo que hacemos. Ojalá los sueldos sigan en estos niveles y el resto de la sociedad también pueda tenerlos. Pero ahí está el problema. No existen estos sueldos en ningún otro lugar de la sociedad entrerriana.

Los sueldos de los que estuvimos hablando corresponden a países que tienen economías serias y en crecimiento. A países que están más cercanos a otros tipos de desarrollos. Y nosotros vivimos en Entre Ríos. Una provincia que al principio de la democracia se la comparaba con Mendoza y 35 años después está más parecida a Formosa. No es una comparación despectiva. Es una comparación de realidad de recursos. De realidad de desarrollo. De realidad de crecimiento. De realidad de proyección. De realidad política, cada vez más feudal.

¿Son realmente escandalosos los sueldos de 568 personas del Poder Judicial que promedian más de $300.000? ¿Son inconvenientes los sueldos de 95 cargos políticos en el Poder Ejecutivo que también todos tienen 6 cifras bien holgadas? ¿Son extravagantes los ingresos de los 51 legisladores provinciales que perciben $350.000 de promedio solamente de Dieta?

La forma más objetiva de responder esas preguntas es contrastarlas con la realidad de la región.

Si vamos a niveles de responsabilidad y exigencia podemos comparar con las empresas privadas más grandes, incluso con aquellas de capitales nacionales o internacionales y hasta con las de servicios públicos. Bueno. No existe en el ámbito de Entre Ríos empresa alguna que pague esas cifras a su personal de mayor jerarquía. Ni siquiera los dueños retiran esos montos de las empresas. Son contados con los dedos de una mano los casos con sueldos que pueden llegar a los $150.000. Y no tantos más los que perciben 6 cifras en sus recibos de haberes.

Esta es la realidad hoy de Entre Ríos: “Hace un par de meses que no retiro un solo peso de la empresa”; “(Habla otro dueño) Llego a pedirle a mi gerente financiero que me liquide honorarios por $120.000… ¡¡¡me echa!!!”; “En este contexto donde solo podemos aspirar a no cerrar la fábrica, decidimos con mi hermano suspender nuestros sueldos por seis meses”; “Ninguno de nosotros ni de nuestros principales gerentes llega a las seis cifras. Sí hay premios por productividad a fin de año, pero no sé si llegaremos a cumplirlos en diciembre…”.

Son muchos y caros
El organigrama de cualquier empresa se resuelve con la menor cantidad de gerentes posibles. En la mayoría de los casos hay que ocuparse de más de una actividad y responsabilidad. Los sueldos más altos en las empresas privadas son pocos y la pirámide comenzó desde hace varios años a aplanarse entre el que menos y el que más gana.

En la mayoría de los casos el sueldo del personal se ha actualizado a través de los diferentes Convenios Colectivos donde algunos acompañaron más que otros el ritmo inflacionario. Es sabida la pérdida del poder adquisitivo del salario privado en este sentido. Pero en el caso de las gerencias y los cargos fuera de escalafón –ni hablar de los dueños-, los aumentos salariales han sido menores que los dictaminados por Convenio. En esos casos la negociación es personal y ha derivado en sueldos más deprimidos en comparación con iguales puestos de empresas similares en otras provincias. Eso es el aplanamiento de los ingresos en la pirámide organizacional de las empresas privadas.

En el Estado ocurre todo lo contrario. En los últimos años se ha tratado bajo toda circunstancia de acompañar la inflación con incrementos porcentuales que se aplican a todas las categorías, incluyendo, obviamente, a los cargos más altos y funcionarios. E incluso en casos como la justicia, la referencia por la Ley de Enganche es la Justicia Federal. Y ese “enganche” comprende a jueces y empleados de todos los escalafones y niveles de responsabilidad, lo que ha hecho crecer de semejante manera la escala de ingresos.

En el caso de los sueldos Estatales la pirámide se sigue estirando y las diferencias son cada vez más escandalosas. ¿Puede un Juez del Superior Tribunal o Procurador cobrar más de $550.000 en el contexto de la realidad económica de Entre Ríos? Ni siquiera si fuera un solo caso es admisible. Pero no lo es. Son centenares los que se cuentan con sueldos millonarios en nuestro contexto… ¿y los que no se cuentan? ¿Qué tarea tan compleja y ocupación tan extrema puede tener un Juez de Paz de apellido Cresto en las localidades de Estancia Grande y Puerto Yeruá para cobrar $135.222 sin sumar la antigüedad (que hasta puede duplicar ese monto)? Del otro lado de la pirámide organizacional de la Justicia entrerriana, quienes ingresan perciben un haber promedio de $32.000 y bastante menos un ordenanza.

Es escandalosa la diferencia dentro del organismo. Más escandalosa es con el resto de la sociedad.

¿Y en el EPRE? ¿Realmente cumple alguna función en serio? ¿Tanta responsabilidad en la toma de decisiones que el organismo necesita un Interventor, otro Subinterventor y un Secretario de la Intervención? ¿Además de cinco Jefes o Directores de Áreas Técnicas, dos Directores en el área jurídica y otro más para el área contable? ¿Cuántas personas más entran en ese organigrama? ¿Nos toman el pelo?

Y también está el Tribunal de Cuentas –después del EPRE y la Justicia-, el tercer lugar con los sueldos más altos del Estado y un régimen similar al Poder Judicial. Un organismo “elemental” para garantizar la institucionalidad que en los 36 años de democracia no ha encontrado un solo caso de corrupción en la administración pública. Perdón, sí, uno: hace cuatro años Cambiemos no utilizó recursos provinciales para imprimir boletas en la campaña electoral y hoy (4 años después), se está viendo si se eleva a juicio la causa. Toda una demostración de eficiencia.

Lo mismo sucede con la Legislatura. Con el agravante que la información sobre sueldos, empleados y contratos es extremadamente difícil de conseguir. Ni siquiera la “Justicia” lo ha logrado con la causa de los “Contratos Truchos”, a través de las cuales estaba armado todo un sistema de robo hormiga y de sobresueldos paralelos que nunca se ha logrado saber hasta dónde llegaban.

¿Pueden los 51 legisladores provinciales cobrar de Dieta $350.000 de promedio? ¿Para qué? En todo este año han estado de “campaña” y las sesiones han sido escasas y totalmente vacías de contenido (los tres años anteriores no fue muy diferente la actividad, ni los 8, ni los 12, ni…). ¿Qué le aportan a la sociedad que –digamos- “los elige”? ¿Cuál es el “verdadero rol institucional” que cumplen? ¿Dónde quedó el famoso “servicio público” que se comprometían a desarrollar? Todo un verso con ribetes de “institucionalidad” que tratan de justificar lo injustificable, y que a la luz de la realidad económica de la Provincia es insostenible y ya inadmisible.

Y la cantidad de funcionarios políticos en el Poder Ejecutivo? En la edición 41 de la revista X-Más, Anuario de 2017 donde pedimos por la “Concertación” como forma de empezar a encontrar una salida, el ex gobernador Mario Moine dijo que “el Gobierno de Entre Ríos debía integrarse con el Gobernador y unos 10 o 15 funcionarios políticos, nada más, para ocupar los Ministerios y las principales Secretarías. El resto debe ser personal de carrera…”. Sebastián Martínez contó casi 100 funcionarios políticos. Todos con ingresos de 6 cifras y muchos de ellos con la centena de 3 y de 4. ¿Para qué?

Indudablemente es hora de replantear muchas cosas en el Estado Provincial. La sociedad en general no puede y no tiene con qué seguir sosteniendo el despilfarro de recursos que se sigue haciendo. El abuso que existe llegó al límite. Ya son demasiados y extremadamente caros.

Además, ineficientes e improductivos
Son muchos y caros, pero también ineficientes.

Lamentablemente cuando se generalizan estas opiniones caen justos por pecadores. Sabemos y conocemos una cantidad de funcionarios y jueces (no tanto legisladores) que se toman su función muy en serio y dedican toda su jornada laboral a hacer lo mejor posible su trabajo.
Para hablar de eficiencia y productividad hagamos la comparación que venimos haciendo con el sector privado. No olvidemos que vamos a comparar altos funcionarios (o al menos personal con sueldos millonarios), con niveles de gerencia con tomas de decisiones fuertes en las empresas. Tampoco olvidemos que hablamos de los sueldos que en el Estado hasta multiplican por cuatro las cifras de los privados.

Un dueño de empresa entrerriana o un alto gerente de una PYME regional o empresa Nacional, vive exclusivamente para su trabajo y debe rendir cuenta cada día por sus decisiones. El teléfono celular no se apaga nunca (muchas veces es más de uno) y la carga horario es casi “full life”. Ante cualquier equivocación grave o reiteradas malas decisiones, puede perder su trabajo indemnización mediante. Simple. Si no sirve y no justifica su puesto con su capacidad, se va.

Los 800 funcionarios de los que estamos hablando en estas páginas prácticamente no tienen que rendir muchas cuentas sobre la eficiencia en su labor. Se podrá decir que para los funcionarios del Poder Ejecutivo, en algunos casos el Gobernador tiene la facultad de cambiarlos en cualquier momento. Sí. Pero no ocurre en las generalidades. El ex Secretario de Trabajo fue “despedido” por utilizar viáticos y recursos del Estado (que destruyó en un accidente en Mendoza) y terminó con un contrato en la Legislatura para no hacer nada… si ese es el castigo…
En la Justicia los cargos son de por vida. Y la productividad y eficiencia simplemente la podemos evaluar en cómo funciona el servicio. Le dejo al lector esa evaluación.

En la Legislatura… bueno… ¿Tiene sentido explayarse y gastar tinta? También dejamos al lector y no influiremos en su opinión.
¿Y en el Ejecutivo? Por el tipo de función que cumple se pueden encontrar honrosas excepciones, pero seguimos sosteniendo que ninguna justifica los niveles de ingresos actuales de hasta los mejores funcionarios. Y en el caso de los que no son “los mejores funcionarios” es más fácil saberlo: Lo primero que hacen este tipo de dirigentes VIP cuando asumen funciones es tomar posesión de periodista y fotógrafo… foto de compromiso en varios lugares y fin de su tarea diaria. Y así sucesivamente.

Más allá de eso tenemos que preguntarnos qué política real y concreta se está ejecutando desde hace al menos 10 años. ¿Cuál es el rumbo que tiene Entre Ríos? ¿Qué tipo de planificación se ha hecho? ¿Cuáles son las políticas productivas para generar más recursos e incrementar los ingresos? ¿Cómo reducimos la pobreza, más allá de las políticas nacionales? ¿Cómo hemos avanzado en solucionar los 28.000 kilómetros de caminos rurales? Y las preguntas pueden seguir hasta cada área de los 95 cargos políticos que contamos, más los que nos faltaron…
La conclusión es que ninguno justifica ni por asomo los montos que están cobrando. Y esta afirmación es dentro del contexto de realidad que tenemos en Entre Ríos y en comparación con la misma responsabilidad que tendría en el sector privado.

Y una última forma de ver el problema para hacer entender el concepto que queremos dejar: ¿Alguna empresa privada contrataría, por la plata que cobra hoy en el Estado, a alguno de todos estos funcionarios? ¿Y por la mitad? ¿O por la cuarta parte? O dicho de otra manera: Quienes hoy cobran estos sueldos millonarios para nuestro contexto, ¿lo podrían ganar ellos mismos en sus actividades privadas? ¿Lo ganaban antes de asumir?

Y por último: ¡Transparencia ya!
Antes de meternos con el tema de la transparencia queremos manifestar otra aclaración que no deja de ser muy importante.

En toda esta nota –al igual que en la anterior-, no nos metimos con el tema de la honestidad. Ambos artículos hablan con el supuesto de que todas estas personas que ganan cifras siderales para la realidad entrerriana SON honestos. Ni siquiera quisimos preguntarnos por los ingresos que podrían tener aprovechando sus cargos para recibir ingresos por fuera del sistema. El “blanco” ya es escandaloso. No queremos imaginarnos si además, alguno de todos estos 800 funcionarios sea infiel a su trabajo. No los son, ¿no? Al menos el Tribunal de Cuentas no encontró ninguno.

Cuando hablamos de transparencia hablamos de sinceridad y libre acceso a la información que debe ser pública. Y si bien en estos últimos días han aparecido las primeras listas con sueldos y desde estas páginas hemos conseguido algo más de información, todavía falta muchísimo.

Desde la mentira (o mejor dicho “tergiversación de la información” o “información incompleta”) que publicó el Superior Tribunal de Justicia sin incluir el Código 010 que comprende la Antigüedad y que puede duplicar los ingresos publicados, hasta las faltas de detalles que hablan del sueldo del Gobernador y no se explica que hay que sumar los “Gastos Reservados” de libre disponibilidad, o que el sueldo de los funcionarios de mayor jerarquía se completan con cargos en Entes descentralizados o sociedades anónimas del Estado.

La transparencia significa simplificar la información y dar datos ciertos. Es ilógico –y hasta una falta de respeto a la inteligencia de los ciudadanos- pensar que un Gobernador es el peor pago del Escalafón. No tiene sentido. Debe ser quien más gana. Porque en definitiva, es quien acumula toda la responsabilidad de una gestión. Y así en el orden descendente. Un Ministro de Economía debe tener el sueldo que corresponde a su función y no sumar dos ingresos para llegar a ese monto. Eso también es falta de transparencia.

Desde ahí para abajo hay que revisar absolutamente todo. Cuando hablamos de reducir los gastos del Estado hablamos también de esto. Empezar a diferenciar al Estado de la política. A discutir cómo se financia la política y quién la financia. El Estado no puede financiar más la política. El Estado no puede ser un reservorio de ex funcionarios que se quedan sin trabajo y cobran porque sí.

Necesitamos recuperar la economía de Entre Ríos. Tenemos una Provincia con riquezas increíbles en decenas de actividades. Y para eso es indispensable un Estado que se ponga los pantalones largos, que empiece a trabajar en forma eficiente. Que forme y capacite al empleado público con las nuevas tecnologías. Funcionarios que metan a la Provincia en el nuevo milenio y las nuevas tendencias. Que trabajen y rindan cuentas de sus aciertos y errores.

También la transparencia significa replantear viejos paradigmas. Es inconcebible en estos tiempos que quien ingrese en la administración pública no pueda ser removido si hace mal su trabajo. ¿Qué privilegio tiene por sobre cualquier empleado que esté en el sector privado? ¿Qué privilegios tienen los Jueces para no pagar sus impuestos como el resto de los mortales? ¿Para qué sirven los diputados y senadores? ¿No sería conveniente pensar en una sola cámara como en Córdoba y bajar drásticamente la cantidad de cargos? ¿Por qué no fomentamos la carrera administrativa y limitamos los cargos políticos?

Hay cientos de preguntas más. Estamos en épocas de profundos cambios.

La realidad que se vive en la Casa Gris y cuatro cuadras a la redonda está muy lejos de lo que sucede en la Provincia. Empezando por los sueldos como lo hemos demostrado.

También la sociedad en general debe despertarse y empezar a exigir cada uno desde su lugar.

Los cambios que necesitamos no son pocos y mucho menos fáciles.

Es hora de un Estadista, con mayúscula. ¿Lo tendremos?
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