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Actualidad

06/06/19

Retenciones, percepciones y SIRCREB más instrumentos para terminar con las PYMES

El sistema impositivo argentino no para de complejizar su funcionamiento. A la carga impositiva histórica que soportan, se suman las cargas administrativas que el Fisco transfiere para asegurarse el cobro de los impuestos en forma anticipad
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Y como si no fuera suficiente, el Estado se está apropiando de recursos que no le corresponden y los retiene a través del SIRCREB “por problemas técnicos de implementación”, además de poner todas las trabas posibles para su devolución posterior. Las empresas suman saldos positivos en los tributos, acreencias que no recuperarán en el corto plazo en caso de que se animen a reclamar. La recaudación es voraz para sostener un gasto público que no para de crecer ni tiene perspectivas de frenarse.

A modo de introducción y aclaración, la siguiente nota está hecha por un comunicador “perito mercantil” de la vieja escuela secundaria pública, que ha aprendido de impuestos a fuerza de sentirlos en carne propia y sufrirlos hasta el punto de poner en riesgo la continuidad de la actividad económica que desarrolla. Por lo tanto, muy posiblemente tenga errores técnicos. De la misma manera que el sistema tributario tiene “errores técnicos” que incrementan considerablemente la recaudación hurtando recursos a los contribuyentes y nadie se pone colorado. Entonces, no nos pondremos colorados por nuestros errores técnicos tampoco.

Para el presente artículo colaboraron varios contadores –algunos especialistas en impuestos-, que dieron su experiencia e intentaron explicar lo que muchas veces ni ellos logran entender. Y no pueden hacerlo porque las resoluciones se superponen unas con otras, con modificaciones y letras cada vez más chicas que hasta se contradicen entre sí. Todas esas resoluciones que van saliendo día a día de cada organismo solo tienen por fin RECAUDAR -como dé lugar- más y más. El Estado necesita los recursos para sostener el altísimo costo que tiene. No importa si en ese camino destruye a la gallina de los huevos de oro. No importa por ahora. Hay que seguir sosteniendo el Gasto Público y toda la política (principalmente la política que es mala palabra) con esos recursos.

Para el presente artículo NO colaboraron los organismos del Estado, salvo una honrosa excepción –un comunicador, no un técnico-, que trató de mil maneras de explicar lo inexplicable. El Administrador Tributario de la Provincia de Entre Ríos, Sergio Granetto –actual candidato a concejal por el PJ en primer término, y que durante el mes de marzo y abril estuvo de campaña política sin pedir licencia, y por eso no podía atender sus obligaciones de FUNCIONARIO, tanto así que las resoluciones de la ATER de esas fechas salieron firmadas por su Segundo-, NO aceptó bajo ninguna circunstancia una entrevista periodística (desde hace más de un año que no la acepta con este medio), ni permitió a ninguno de sus funcionarios –la directora de impuestos, por ejemplo- a que responda las inquietudes que se le plantearan.

De una serie importante de dudas que elevamos al departamento de comunicación, solo se nos devolvieron explicaciones complejas, incompletas y hasta diferentes a las solicitadas, amén de no tener posibilidad de re-preguntar.

Como ciudadanos. Como personas con derechos. Como dadores de la responsabilidad de gobernar debemos comenzar a exigir a quienes asumen el “cargo” de administrar “la cosa pública” que sus funciones no son secretas; que la información que manejan es pública; que tienen la responsabilidad y obligación de informar todos sus actos; y que no son los “salvadores” y “únicos capaces” de llevar adelante la función. Que son FUNCIONARIOS públicos, lo que significa que cobran su sueldo a partir de lo que aportamos con nuestros impuestos. Que son FUNCIONARIOS que deben funcionar y a quienes tenemos todo el derecho de pedirles explicaciones. Quien no lo entienda –o no lo quiera entender- deberá volver a la actividad privada. Solo en ese lugar no necesita dar explicaciones de sus actos, si cumple con lo establecido por la Ley.

La pregunta que siempre nos queda flotando es: ¿Son capaces? Los hechos, el tiempo y la situación que estamos viviendo es la única respuesta a esa pregunta.

Matar la gallina de los huevos de oro
Por más que la carga tributaria que soportan los contribuyentes es la más alta de la historia del país, no alcanza.

Y como no alcanza, desde hace un par de años se han instrumentado nuevos mecanismos que ya no cumplen solamente con el objetivo de cobrar los impuestos, sino que lisa y llanamente se están apropiando –y muchas veces con dudosa o nula legalidad- de los mínimos recursos que las personas y empresas disponen para su funcionamiento.

Retenciones, percepciones y sistemas automáticos de recaudación como el SIRCREB se están convirtiendo en importantes fuentes impositivas anticipadas. Recaudación que se produce sobre la economía formal. Sobre aquellos que tributan desde hace años todos sus impuestos y que han visto cómo sus aportes ingresan al Estado para no recibir ninguna contraprestación directa y eficiente. En términos vulgares y corrientes, se sigue recaudando en “el zoológico”, porque a la economía informal (40% en las estimaciones más modestas) no la afecta.

Retenciones, percepciones y sistemas automáticos de recaudación como el SIRCREB que le han trasladado la responsabilidad recaudatoria a los propios contribuyentes, incrementándoles responsabilidades y obligaciones que deben cumplir con la estructura que dispongan, a costo propio y bajo estrictos regímenes de responsabilidad fiscal y penal, ante el más mínimo incumplimiento.

Retenciones, percepciones y sistemas automáticos de recaudación como el SIRCREB que funcionan de forma casi arbitraria en cada jurisdicción generando confusiones interpretativas que muchas veces ni lógica tienen y que han comenzado a generar, en el último año, saldos favorables a los propios contribuyentes y que no son devueltos por los Estados.

El sistema tributario argentino se está rigiendo exclusivamente por la imperiosa necesidad de contar con dinero contante y sonante para mantener la estructura elefantiásica que tiene el Estado. Un país donde 22 millones de personas obtienen sus ingresos por lo que aportan apenas 7 millones, no es viable. En el camino que estamos transitando, el número de 22 va creciendo y el número 7 en franca y dramática disminución. A mayor brecha entre ambos, mayor será la inviabilidad de Argentina. Así estamos.

Teoría de Retenciones y Percepciones
Las retenciones impositivas consisten en un mecanismo de recaudación anticipada de tributos, tendiente a "capturar" el impuesto en el momento en que se genera la renta y en el que el contribuyente tiene la disponibilidad para afrontarlo. Esto proviene de la teoría conocida como sistema de retención en la fuente. Las retenciones se aplican al momento de pago, ya sea por bienes o prestaciones de servicios.

Este sistema tiene dos objetivos principales: por un lado se asegura la recaudación del impuesto en el momento en que se genera el flujo de fondos, es decir en el que el contribuyente recibe los recursos objeto de su actividad, por lo cual se entiende que es el momento en que cuenta con disponibilidad para soportar el pago del gravamen.

Por otro lado, este mecanismo permite a los fiscos actuantes tener una recaudación anticipada y constante, no debiendo esperar al cierre y vencimiento de los períodos fiscales para la obtención de sus ingresos tributarios.

Para llevarlas adelante el Estado ha sancionado leyes por las cuales nombra Agentes de Retención a organismos estatales y empresas privadas con determinadas características para que procedan a actuar en nombre del Fisco.

Agente de Retención es aquel que por su función pública o en razón de su actividad, oficio o profesión, interviene en actos u operaciones en las cuales puede efectuar la retención del tributo correspondiente. Se halla en contacto directo con dinero de propiedad del contribuyente, del cual él es deudor, deuda que se encuentra gravada; en consecuencia el agente se ve obligado por mandato legal a suplir al Fisco, dejando de pagar a su acreedor el monto correspondiente al gravamen para ingresarlo a las arcas del Estado.

Se debe tener en cuenta que la obligación de estos terceros –de actuar como Agentes de Retención- no significa un deber formal sino que ellos se transforman en Sujetos Pasivos de la relación Jurídico-Tributaria a título ajeno.

En el caso de las Percepciones, éstas son aplicadas por los proveedores al cobrar un porcentaje en más sobre el valor de la mercadería o servicio, en concepto de Impuestos y/o Cargas Sociales. Este pago en más tiene el mismo tratamiento que las Retenciones sufridas, es decir que se descuenta del impuesto determinado en nuestra Declaración Jurada (Impositiva o Previsional).

En el mismo sentido, el Estado determina quiénes son los agentes de percepción de los diferentes impuestos. Los Agentes de Percepción son todos aquellos sujetos que por su profesión, oficio, actividad o función se encuentran en una situación que les permite recibir del contribuyente una suma que opera como anticipo del impuesto que, en definitiva le corresponderá pagar, al momento de percibir en concepto de retribución por la prestación de un servicio o la transferencia de un bien. El Agente de Percepción tiene la facultad atribuida por la ley de adicionar, agregar, sumar al importe que recibe del contribuyente en concepto de pago, el monto del tributo que posteriormente debe depositar a la orden del Fisco.

Teoría del SIRCREB
SIRCREB (Sistema de Recaudación y Control de Acreditaciones Bancarias) es un sistema creado en 2004 para posibilitar el cumplimiento de los regímenes de recaudación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos correspondientes a los contribuyentes comprendidos en las normas del Convenio Multilateral, aplicable sobre los importes que sean acreditados en cuentas abiertas en las entidades financieras. También es aplicable a contribuyentes locales de Ingresos Brutos de aquellas jurisdicciones que han adherido a esos efectos al Sistema.

Entre Ríos adhirió al sistema en julio de 2008 para los contribuyentes de Convenio Multilateral como así también para los contribuyentes directos. De acuerdo al padrón a marzo de 2019 y a datos (casi los únicos) provistos por ATER, en el régimen directo de Ingresos Brutos existen 74.150 contribuyentes directos en la Provincia y otros 24.161 a través del Convenio Multilateral. Entre ambos, totalizan 98.311 contribuyentes alcanzados por el SIRCREB.

De la recaudación total de ATER por Ingresos Brutos en el año 2018, que trepó a un poco más de 11,6 millones de pesos y según la información de la ATER, el 26,5% de ese monto se hizo a través del SIRCREB.

¿Cómo funciona el sistema? Obviamente, el primer requisito para ser incluido en los regímenes de retención y percepción es estar inscripto en el impuesto a los Ingresos Brutos. En función de la característica de cada contribuyente, las actividades declaradas y otros criterios signados en las normativas vigentes, cada jurisdicción (provincia) determina la inclusión o no en el sistema (padrón SIRCREB). Estos padrones son remitidos mensualmente a la Comisión Arbitral para su posterior codificación y remisión a todas las entidades financieras. La actualización de los padrones es mensual y el impacto de cualquier modificación tiene un plazo máximo de 45 días.

Los bancos reciben y configuran sus sistemas para la posterior práctica de las retenciones, las que son giradas a cada jurisdicción. Simultáneamente, las entidades bancarias remiten a la Comisión Arbitral los informes de las prácticas realizadas.

Una de las consultas puntuales que hicimos a ATER fue sobre el funcionamiento real del SIRCREB. Lo mismo sobre las controversias que generan la teoría del sistema y la práctica diaria. El departamento de Comunicación del organismo nos entregó un escrito al respecto que evacúan apenas el 10% de nuestras dudas. Sobre ellas, específicamente sobre la práctica real del sistema, volveremos más adelante.

Sobre las controversias que reconoce ATER –y que suceden en la mayoría de las jurisdicciones-, “se encuentran las retenciones que se efectúan sobre depósitos no relacionados con la actividad del sujeto gravado en Ingresos Brutos, o aquellas donde el contribuyente opera con pagadores y proveedores nominados como agentes de retención y percepción. Por una resolución de octubre de 2018, Entre Ríos amplió el campo de exclusiones logrando reducir sustancialmente el nivel de controversia, mejorando la efectividad en el mecanismo retentivo. En este contexto –sigue diciendo la ATER- los pedidos de devolución recibidos durante los últimos 6 meses se vieron reducidos al mínimo”.

El propio escrito que nos otorgó el organismo explaya que “solo se reciben en promedio 70 expedientes al mes, de los cuales de cada 10 solicitudes de exclusión, 8 no corresponden a la devolución”. El porcentaje total de los reclamos –según la ATER- siempre es del 0,001%.

Los conceptos excluidos, por los cuales una entidad bancaria no debería retener a las personas físicas o jurídicas el porcentaje correspondiente, se encuentran enumerados en el cuadro adjunto, y tienen vigencia desde el pasado 1º de octubre de 2018 y solamente hasta el próximo 30 de junio de 2019, renovándose en esa fecha en forma automática si la Provincia no decide lo contrario…

La teoría muy lejos de la práctica
De toda la teoría que explica los conceptos de retenciones, percepciones y el posterior uso del SIRCREB, en la práctica queda demostrado que el principal objetivo de todo esto es garantizarse la recaudación –y anticipada- de los diferentes impuestos que pagan los contribuyentes que se encuentran en el sistema formal de la economía.

Si bien la utilización de estos sistemas ha permitido la incorporación de algunas operaciones que se movían en el mercado informal, los casos son los menos y lejos quedó el objetivo de perseguir a evasores y a la economía informal. Argentina sigue manejando una economía “en negro” que supera el 40%. Por lo tanto, quienes están alcanzados por estos sistemas, son los de siempre. Aquellos que ya tributan casi el 50% de sus ingresos y siendo de las cargas impositivas más altas que ha tenido el país. En otras palabras, el Estado sigue cazando en el zoológico y asfixiando a quienes deberían ser generadores de trabajo y riquezas.

Por cuestiones de lógica pura –nuestra revista es eminentemente sobre Entre Ríos-, nos interesa el funcionamiento de ATER y los diferentes sistemas de recaudación en esta jurisdicción. Mucho podríamos hablar sobre la AFIP y la parte nacional impositiva, pero lejos estamos de poder incidir en algo su funcionamiento.

Entre Ríos es lo que nos importa. Y en esta provincia, estos sistemas funcionan mal y no es tan cierto –de acuerdo a lo que vemos en la práctica- lo que manifiesta la Administradora Tributaria Provincial.

De acuerdo a la consulta que hicimos con varios estudios contables de la región, prácticamente no tienen clientes que estén exentos de problemas impositivos. El 95% de los clientes involucrados en esos estudios tiene problemas por retenciones mal realizadas. Y en el último año, se ha incrementado notablemente la cantidad de personas físicas y jurídicas que han pasado a tener saldos a favor en Ingresos Brutos y siguen siendo sujetos de retención, aportándoles al fisco de esta manera mucho más de lo que corresponde.

“El sistema es perverso. El Estado está recaudando por el bastón” es la frase de uno de los contadores consultados. El resto se expresó de manera muy similar.

La teoría dice que aquellos que deben practicar retenciones y percepciones actúan en nombre del fisco y son fiscal y penalmente responsables si no lo hacen. “De esa manera las empresas ante cualquier duda retienen absolutamente por todo concepto”. Pero el problema no termina ahí. El pago de cualquier factura se hace cada vez más a través de trasferencias electrónicas, por lo que al ingresar el dinero cancelatorio en la cuenta, el banco aplica también la retención que determina el SIRCREB, haciendo una doble imposición sobre una misma factura.

Esto sucede incluso también cuando el Estado es el cliente.

“El problema no es el sistema, sino los bancos que no quieren abrir sus sistemas informáticos para determinar en qué casos debe retener y en cuáles no, entonces retiene por todo, por las dudas”. Así explicó la situación un alto funcionario de la ATER hace ya más de dos años cuando ya consultábamos por este tema. Pasó todo ese tiempo y no han aparecido soluciones, sino más bien todo lo contrario.

Como sucede con las empresas, los bancos son responsables por las retenciones que deben realizar. Ante la complejidad y diversidad de actividades, conceptos gravados, conceptos excluidos y formas para determinar el origen del ingreso de los fondos, los bancos retienen por todo y transfieren al Estado esos recursos.

Tanto por el sistema de retenciones y percepciones que practican las empresas o el mismo Estado, como por el SIRCREB, el único que se beneficia por ingresos extras que no corresponden es el Fisco.

“Se ha ido incrementando en estos últimos tiempos la cantidad de clientes con saldos a favor en Ingresos Brutos. Clientes chicos y pequeñas PYMES con créditos de $ 500.000 son cada vez más comunes. Es muy fácil levantar la recaudación de esa manera. La ATER recauda vía reglamentaciones y sobre cosas que no debería. Y tramitar la devolución de esos montos es sumamente engorroso, tarda más de un año y, si se logra demostrar que tenemos razón, la devolución del dinero es posterior y a valores nominales. Con una inflación que en el último año casi alcanzó el 50% y la incapacidad administrativa y legal que tienen los pequeños contribuyentes es imposible reclamar nada”. Palabras más palabras menos, en todos los estudios contables se escucha la misma historia.

Existe un recurso administrativo para reclamar ante la ATER y salir del sistema de retenciones y/o percepciones. Hay que acumular 6 meses consecutivos con saldos a favor. Tener toda la documentación de cada retención y percepción que se haya realizado en ese período. Se presenta ante el organismo el pedido. La ATER tiene hasta 180 días para fiscalizar al contribuyente. En caso que el organismo no encuentre nada fuera de orden y dé la razón a la PYME, recién ahí lo habilita a ser excluido del sistema y se toma otros 180 días para devolver o compensar con otros impuestos el dinero mal retenido. ¿Qué empresa está en condiciones de litigar y seguir un trámite administrativo semejante con un organismo que hace agua por todos lados en sus sistemas? Por este motivo solo hay 70 pedidos por mes. No porque no existan los problemas.

La ATER puso en funcionamiento en los últimos meses la Declaración Impositiva Unificada (DIU, sigla poco feliz en este contexto) una aplicación web diseñada para la confección, presentación y pago del Impuesto sobre los Ingresos Brutos para los Contribuyentes Directos y del Impuesto al Ejercicio de las Profesiones Liberales de la Provincia de Entre Ríos, cuyo objetivo final es la unificación con la Declaración Jurada del Impuesto al Valor Agregado. Este desarrollo se viene trabajando junto con AFIP desde el año 2016 en el marco del Plan de Gestión de ATER 2020, en los ejes Servicios al Contribuyente y Control Fiscal.

Es lógico que haya problemas en los inicios de estos sistemas. Son innumerables los que han sucedido. Pero siempre esos costos y perjuicios los paga el contribuyente.

Preguntas sin respuestas
Hay una enormidad más de aspectos en los cuales hacer foco del inentendible e inexplicable sistema impositivo argentino. Con los años y los manotazos de ahogado que va dando cada administración por conseguir los recursos necesarios para solventar los gastos de Estados gigantes, el sistema se ha ido degenerando. Obligaciones de los organismos recaudatorios se han ido trasladando a los propios contribuyentes. Empresas –no importa su tamaño- que se deben dedicar a producir, generar fuentes de trabajo y riquezas, tienen que ocuparse también de trabajar para un Estado ineficiente que es incapaz de recaudar con sus propios recursos, a fuerza de ser juzgados penalmente si incumplen o realizan mal la nueva tarea.

Lo más grave de la situación es que esos impuestos, que se tributan de la manera que sea mes a mes, deberían generar una contraprestación del Estado en cada una de sus funciones: Educación, Salud, Justicia, Infraestructura, etcétera, etcétera… ¿A dónde van a parar esos recursos? Argentina tiene una carga impositiva similar a los países nórdicos con servicios similares a los países africanos.

La política sigue impune al reclamo social sobre el Gasto Público. El gasto superfluo. El gasto totalmente ajustable que se puede hacer en cualquier organismo, desde el más pequeño al más importante. Cada ciudadano lo ve diariamente. ¿Cómo gastan los funcionarios. En qué gastan sus respectivos presupuestos. Cómo funciona la administración pública. Qué servicios eficientes brinda. Para qué existen algunos organismos. Cuántas funciones están superpuestas, duplicadas y triplicadas. Qué hacen los legisladores. Qué responsabilidad tienen quienes se comprometen a dirigir cada estamento de la administración. Qué capacidad tienen para hacerlo…?

Podemos seguir y seguir con ese tipo de preguntas.

Lo cierto es que el sistema impositivo actual es perverso. El único objetivo que tiene es generar caja directa y ahora anticipada. Se debe recaudar para pagar sueldos y sostener el monumental gasto de la política. En ninguna parte se habla de eficiencia ni honestidad del gasto público. El problema es estructural y nadie parece dispuesto a hacerse cargo en serio.

Continuar con este esquema y en estos contextos de estanflación es liquidar a las PYMES en el corto plazo. No es un tema menor. Es nada más ni nada menos que matar a la gallina de los huevos de oro. ¿Y después?
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