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Actualidad

30/07/18

Baja inversión, menos actividad en obra pública

En los últimos años se ha debatido el perfil de la obra pública en todo el país y también en Entre Ríos. En este informe nos proponemos analizar lo que pasó con los fondos provinciales destinados a la construcción de infraestructura en 8 añ
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Por Sebastián Martínez

El cambio de mando en lo político institucional en diciembre 2015 tuvo diversas consecuencias en la Argentina y en Entre Ríos. A nivel nacional asumió el gobierno un frente opositor al oficialismo de entonces, con un eslogan claro en lo programático: Cambiemos. En la provincia, el mando pasó de Sergio Urribarri a su elegido Gustavo Bordet, ambos del mismo signo político. Con el paso de los meses, y otro contexto económico e institucional, el actual gobernador mostró un perfil muy distinto a su antecesor: con más énfasis en la transparencia, diálogo con la oposición y una mayor austeridad en los gastos.

Esta austeridad y los “problemas financieros” que el propio Bordet reconoció encontrar en la provincia, hicieron que el nivel de obra pública cayera considerablemente en los primeros años de gestión. ¿Dicen lo mismo los números?

Con el fin de conocer el perfil de las obras realizadas en nuestra provincia analizamos todas las aperturas de licitaciones realizadas por el gobierno de Entre Ríos, entes o empresas provinciales en los últimos años. A partir de estos datos pudimos ver la cantidad de llamados a licitaciones, el destino de cada obra y los montos asignados.

Para poder establecer una comparación válida en cuánto a montos a lo largo del tiempo, también tomamos como referencia el valor del dólar en los primeros días de junio de cada año. Se observa claramente que los picos de licitaciones coinciden con los años electorales para cargos ejecutivos: 2011 y 2015.

Si establecemos un promedio, en los últimos 5 años de la gestión de Sergio Urribarri se abrieron licitaciones por un promedio anual de 134 millones de dólares, contra 46,4 millones de dólares de los dos primeros años del gobernador Bordet. Esta reducción, es una de las razones que explican el equilibro en las cuentas públicas que anhelan para 2019 desde la Casa Gris.

Otro análisis aparte merecen las obras que se realizan con fondos nacionales en estas tierras. La autovía RN18 que iba a unir Paraná y Concordia es un ejemplo de esto. Se firmaron los contratos con las empresas y UTEs en los cuatro tramos en 2011 y debió finalizarse en 2014. Por el retraso en el pago de certificaciones, la obra se demoró y no avanzó tal como se planificó. Finalmente, con la llegada de Cambiemos a fines del 2015 se decidió que sólo serían autovía los tramos de cabecera: Paraná-Viale y Concordia-San Salvador. El tramo en el que menos se avanzó fue el Nº3, a cargo de Austral Construcciones, la empresa de Lázaro Báez.

Ni los fondos de la Ruta 18, ni las 600 viviendas del PROCREAR en los terrenos del Ejército en Paraná, han formado parte de esta nota, por ser inversiones del gobierno nacional. En este punto se basan las explicaciones del gobierno de Bordet: a partir del 2016 la provincia se hace cargo del 33% de las obras de Nación, que antes eran financiadas en un 100% por el ejecutivo nacional.

El contexto nacional y el acuerdo con el FMI
Las noticias para las provincias no son muy alentadoras luego de conocerse los detalles del acuerdo entre el gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El recorte en la obra pública es uno de los puntos acordados. Desde el sector aseguran que serán 30.000 millones de pesos en 2018 y 60.000 millones en 2019.

El gobernador Bordet se expresó rápido al respecto. “Las que estamos ejecutando esperemos que se puedan seguir haciendo. Todo lo que es obra pública nacional tiene un co-financiamiento provincial. Nosotros pagamos el 34 por ciento de estas obras”, expresó el mandatario. “De todos modos estamos concretando con fondos provinciales muchas obras, por ejemplo, estamos licitando 500 viviendas más para fin de año, ya vamos a comenzar a construir otras 500 con fondos propios, es decir que para fin de año estaremos construyendo cerca de 1.000 viviendas”, remarcó el mandatario.

Cabe remarcar que lo que se está construyendo hoy son licitaciones de años anteriores: entre 2013 y 2015 se licitaron 1.500 viviendas en toda la provincia. Sin nuevas aperturas en 2016 y 2017 generó alarma entre los empresarios de la construcción, que recién este año tuvieron una licitación de 426 unidades habitacionales con fondos provinciales.

“Por otro lado también hay una necesidad real de generar fuentes de trabajo a través de la obra pública que es un gran multiplicador y dinamizador del trabajo”, destacó el gobernador en una de sus últimas reuniones de gabinete. Según estimaciones privadas, cada peso invertido en obras genera un efecto multiplicador de 2,41 pesos en la economía real. Como bien dice Bordet, la industria de la construcción es una gran generadora de mano de obra registrada. La obra pública provincial juega un rol muy importante en este sentido. Obras privadas y obra pública nacional y municipal completan el mapa de actores que impulsan el sector.

La obra pública a nivel país, sumó al sistema de Participación Público Privado (PPP) como nueva fuente de financiamiento. Del primer tramo por obras viales por 6.000 millones de dólares, ningún proyecto fue en Entre Ríos. En una segunda etapa, antes de fin de año, podría ingresar bajo esta modalidad la obra del puente Paraná-Santa Fe.

A nivel privado, la cantidad de metros cuadrados autorizados en los municipios relevados por la Dirección de Estadísticas y Censos de la Provincia, también marca un freno en la actividad. Siempre por encima de los 800.000 m2 (con picos de más de un millón en 2011 y 2013), en 2016 fueron sólo 675.000. Aun no se publicaron los indicadores oficiales de 2017.

Además, muchos inversores miran con más interés las altas tasas financieras y no la incertidumbre de la obra y todo lo que conlleva la construcción. Desde el Colegio de Arquitectos de Entre Ríos, donde relevan la actividad privada a través de la cantidad de visados de los proyectos, aseguran que hubo una marcada caída desde mediados de 2017 que se acentuó en lo que va del 2018. “Se debe a la fuerte reducción de las obras individuales, tras el freno en los créditos hipotecarios con el sistema UVA”, aseguran desde la entidad. En este rubro, Paraná y Gualeguaychú son dos de las ciudades más afectadas.

Sin dudas que la caída de los indicadores privados del sector, la merma en la obra pública nacional y una menor inversión en infraestructura desde el gobierno provincial preocupan y mucho a toda la industria de la construcción.

Si analizamos la serie de ocho años vemos que lo estratégico, como es el desarrollo de infraestructura, va de la mano de lo electoral. Nada sorprendente en estas tierras.

En los discursos oficiales se remarca que la provincia “encausó” sus números macro sin despedir empleados públicos y “manteniendo el nivel de obra pública”. Pero si analizamos los montos año a año nos damos cuenta que lo segundo es falso. ¿Era ese el recorte que Entre Ríos necesitaba?

Cuando se habla de achicar el gasto del Estado se piensa en otras variables: sueldos abultados, viáticos, estructuras políticas que se superponen en funciones, gastos superfluos, altos intereses financieros, entre otros. Sin dudas, que achicar el monto de inversión en obra pública poco tiene que ver con ajuste de las cuentas públicas.

Realidades diferentes si uno analiza los discursos de los gobernantes frente a la contundencia de los números que claramente marcan menos actividad en la obra pública. Una dirigencia que siempre culpa a la otra o a factores externos de sus propias ineficiencias. Un hecho que sin dudas enfriará aun más el nivel de la endeble economía entrerriana.
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