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Actualidad

21/05/18

El déficit es solo uno de los problemas del sistema previsional

La prolongación de la vida, el avance de la tecnología reemplazando puestos de trabajo y el sobredimensionamiento del Estado son algunas de las pautas que marcan que el problema previsional será mucho más grave en los próximos años.
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La jubilación es el acto administrativo por el que un trabajador en actividad, por cuenta propia o ajena, pasa a una situación pasiva o de inactividad laboral tras haber alcanzado la edad máxima prevista por su sistema, o por enfermedad crónica grave o incapacidad. Obtiene entonces una prestación monetaria para el resto de su vida. Es el principal y máximo derecho de un trabajador: cobrar por no trabajar.

A partir de ese concepto nacen los Sistemas Previsionales cuyo objeto es la cobertura de las contingencias más importantes que sucedan en la vida, garantizando que la sociedad trabajadora con sus aportes sostenga dichas contingencias. Los objetivos centrales de la previsión social son maximizar la cobertura y el nivel de los haberes de los beneficiarios, manteniendo el costo de los sistemas en un nivel razonable.

Argentina tiene un sistema solidario, público y de reparto. Solidario porque toda la comunidad de aportantes sostiene a su propia comunidad de beneficiarios, lo que se llama el compromiso intergeneracional. Es público porque está administrado por el Estado en su totalidad. Y es de reparto, porque todos los ingresos que aportan los activos son la primera fuente de financiamiento del Sistema.

Las fuentes de financiamiento del sistema están compuestas por los Aportes Personales de los trabajadores en actividad –que para el caso de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de ER es del 16% sobre la remuneración que percibe cada afiliado-, y por las Contribuciones Patronales, cuya principal fuente es otro 16% sobre las remuneraciones abonadas por el Estado Provincial, las Municipalidades y otros entes adheridos a la Caja.

Se habla de “Déficit del Sistema”, cuando las diferencias financieras negativas surgen de los ingresos y egresos que producen la totalidad de los afiliados activos y pasivos, comprendidos en el régimen de previsión provincial en concepto de aportes y contribuciones, y pago de prestaciones.

Otro concepto fundamental para entender la dimensión de la situación actual y futura es el del Crecimiento Vegetativo de la Población Beneficiaria, que surge de la diferencia entre el número de altas (jubilaciones) y el número de bajas de beneficiarios (muertes) en un período determinado. Se dice que es “positivo” cuando las altas superan a las bajas de beneficiarios; es “neutro” cuando coinciden; y es “negativo” cuando el número de altas es inferior al de bajas de beneficiarios.

Por último hay que entender qué es la Tasa de Crecimiento Vegetativo de la Población Beneficiaria. Un valor que se obtiene de restar el número de altas y bajas y al resultado dividirlo por la población total de la clase beneficiaria. Se evalúa cada 1.000 beneficiarios y se considera “alta” si es superior al 2%; “moderada” si se encuentra entre 1% y 2%; y es “baja” si es inferior al 1%.

Los números en Entre Ríos
Daniel Elías es el presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos, abogado especialista en derecho previsional y referente en el país sobre el tema. Está convencido que mirar el problema solo desde el déficit sería un error. “El déficit en un sistema contributivo estatal es solo un indicador más que muestra la relación de ingresos versus egresos, sin olvidar que la fuente de financiación siempre es el Estado e indica el costo prestacional. En términos de sostenibilidad, la evolución del déficit lo que nos muestra es la evolución de la relación prestacional, aportantes versus beneficiarios. Por lo tanto, un mayor crecimiento del déficit nos muestra un desproporcionado crecimiento de beneficiarios en relación a la población aportante. Ese índice en Entre Ríos sigue creciendo y en 2017 se ubicó en 3,66%. Cada vez hay más altas por la prolongación de la vida”.

Para hablar con propiedad de los temas es necesario comprenderlos y tener acceso a los datos. En el caso de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos tiene en su página web un apartado con informes estadísticos que se remontan a 2009 y que brinda un excelente nivel de información para analizar y pensar en decisiones sobre datos ciertos, no supuestos.

En el último mes de marzo entre jubilaciones, pensiones y leyes especiales, se liquidaron 51.487 beneficios por un monto de 1.265 millones. En el Gráfico 1 se puede apreciar cuántos jubilados, pensionados y beneficiarios de leyes especiales se encuentran en cada uno de los principales rangos. Claramente se indica que casi el 77% corresponde a jubilaciones, 22% a pensiones y el 1% son leyes especiales.

En el Gráfico 2 se detalla la cantidad de beneficiarios que tiene cada uno de los escalafones principales del Gobierno de Entre Ríos, Entes, Empresas del Estado y Municipios, y los montos totales y promedios de esos haberes. El EPRE, con solo 10 beneficiarios, ostenta el promedio más alto de haberes jubilatorios con un total de $104.476. El Poder Judicial es el segundo de la escala con un promedio de las casi 1200 jubilaciones de $94.852. En total, 14 de los 22 escalafones están comprendidos por sobre el promedio del monto de la jubilación o pensión en Entre Ríos, que es de $24.569.

Ahora, si analizamos ambos gráficos y tomamos el mayor rango de haberes (más de $30.001) tenemos que solamente el 8% de los beneficiarios de jubilaciones, pensiones y Leyes Especiales (4.160 personas) demandan el 20% del total de dinero pagado mensualmente por la Caja ($251 millones). El resto, los que cobran menos de $30.000 representan el 92% de los beneficiarios (47.327 personas) y perciben entre todas los $1.013 millones restantes.

Otro dato interesante que surge de analizar el documento que publica mensualmente la Caja son los rangos de edad de cada uno de los beneficiarios. Podemos observar que hay 52 beneficiarios con más de 100 años y que el grueso se encuentra entre el rango de los 51 a 70 años, donde se concentran 33.152 beneficiarios y representan entre ambas categorías el 64,39% del padrón. Los comprendidos entre 51 y 60 años son casi el 30% del total (Gráfico 3).

Esta tabla nos lleva directamente a conocer cuál es el promedio de edad total de los 51.487 beneficiarios que tiene la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos. Como muestra el Gráfico 4, más segmentado también, el promedio general de edad de los jubilados en Entre Ríos es de 63 años y 3 meses, con un ingreso promedio –como vimos antes-, de $24.569.

La tendencia de ese promedio es lo que alarma. Porque a medida que crece la expectativa de vida, en la Caja también disminuye el promedio en la edad de todos los jubilados o pensionados. “Cada mes se suma gente más joven al sistema, y la población docente es la que tiene un fuerte peso entre los segmentos que se jubilan a menor edad”, dice Daniel Elías. Pero poner el énfasis en la edad jubilatoria no solucionó el problema en el año 1993 cuando se corrieron tres años para arriba. “no es solamente un problema de edad jubilatoria. Ya lo hicimos en 1993 y hoy estamos iguales o peor que antes. El abordaje de este tema debe ser integral y es un problema que hoy tienen todos los sistemas del mundo.”, argumenta el presidente de la Caja de Jubilaciones.

¿Cuál es el promedio de años que paga la Caja a cada beneficio? “Hoy son 20 años de promedio que se paga por cada beneficio y depende mucho del escalafón. Ese número viene subiendo y bastante. Hace apenas 20 años, el promedio estaba en 15 años, lo que significa que en dos décadas se creció un tercio de años de pago. A ese ritmo, el crecimiento es exponencial y el gran problema será en los próximos años. Un profesor español, especialista en temas previsionales lo explica muy claramente a este problema: Esto pasa cuando las leyes no se actualizan, en menos de 20 años hemos pasado de 20-45-15 a 30-30-30. ¿Qué significa? Que hace 20 años, los primeros 20 años de vida no aportábamos, trabajábamos y aportábamos 45 años y nos moríamos con 15 años de beneficio. Hoy eso es lo que cambió: los primeros 30 años es probable que no se aporte, se trabajan y aportan 30 años, y se vive del beneficio otros 30 años más. Las estructuras de financiamiento para tan diferente esquema no pueden seguir siendo las mismas. Es muy gráfico el ejemplo y en nuestra Provincia nos estamos acercando a eso”.

En el discurso de apertura de Sesiones Ordinarias en febrero de 2018, el Gobernador Gustavo Bordet anunciaba que el año anterior la cantidad de empleados públicos solamente había crecido un 0,6%. Si esto fuera así, ese mismo año tuvimos una tasa de 3,66% más beneficiarios, lo que significa que en 2017 el sector pasivo creció 6 veces más que los aportantes que deben sostener el sistema. Esa es otra de las causas del déficit y que se seguirá agravando año tras año.

La participación del gasto previsional en el Presupuesto General de la Provincia no ha tenido grandes variantes en los últimos años y se mantiene entre el 15 y el 17% de ese presupuesto. Pero con el ritmo que se proyecta, el peso se irá incrementando. La pirámide de crecimiento es sistemática, sostenida y progresiva, lo que requerirá mayores recursos desde fuera del sistema para solventarlo. Podrá aparecer Nación para asistir y cumplir con más o menos de esa diferencia, pero eso solo cambia el lugar desde donde sale la plata y se financia el gasto. No es la solución al problema de fondo. “en los últimos 15 años, el déficit creció cada 3 años en 1 punto. En 2019-2020 esto se acelerará y solo necesitaremos 3 años para crecer otro punto más”.

Por dónde lo está resolviendo el mundo
El mundo se divide en dos grandes grupos. El primero establece al sujeto como el principal preocupado, por lo tanto la primera prestación que el Estado le organiza es para que cada trabajador a lo largo de su vida logre generar un ahorro para que a lo largo de su vida le permita sostenerse frente a las contingencias cuando no trabaje más. Eso es el Sistema de Capitalización, que tuvo éxito años anteriores en países con capacidad de ahorro, pero es un sistema en retroceso, incluso en Alemania donde el Estado ha tenido que tomar las riendas para garantizar pisos de protección.

El segundo grupo es con una fuerte intervención del Estado que garantiza un piso de protección que tenga razonabilidad y asegure la protección y cobertura. Pero en este sistema, el mundo se ha ocupado de depurar todas las distorsiones que pueden tener las contingencias de vejez, invalidez o muerte. “El primer desafío que tenemos es definir qué consideramos por Vejez y eso no es tan fácil. Hoy estamos confundiendo algunas contingencias con la vejez. Nuestro sistema considera que si una persona a cierta edad no puede ejercer más lo transforma en viejo, y esto no es así. Es una persona que probablemente no pueda seguir haciendo esa tarea, pero seguramente puede hacer otra. Un ejemplo es la maestra jardinera. A los 50 años no es aconsejable que siga con esa tarea y esto no lo discute ni la medicina. El cuerpo a esa edad se prepara para ser abuelo, no para agacharse y alzar 5 veces por mañana 12 kilos por 20 chicos. Ahora, ¿es una persona vieja? En términos naturales no. Sin embargo nuestro sistema lo asemeja a viejo y la única salida al mercado laboral que le ofrece es la jubilación, y casi el único reclamo que hacen los trabajadores es que le permitan irse a su casa, que es el hecho máximo de los derechos al trabajo. Cobrar sin trabajar. Es un jubileo, es un festejo.”

Además del concepto de vejez, los sistemas en otros lugares del mundo han depurado también el concepto de invalidez para no distorsionar su objetivo. La invalidez que se protege es aquella que sea total y permanente y que le impida realmente al trabajador desarrollar una tarea. La depuración viene en la invalidez que no es específica o profesional.

Y otro concepto donde hay una gran depuración es en el caso de viudedad. Ahí Daniel Elías es donde marca que hay que corregir mucho en nuestro sistema. “¿A quién se quiere proteger? ¿Cuál es el sentido de la prestación económica de la pensión? Esto es lo que debemos poner en debate como lo han puesto otras sociedades donde cada vez hay más adultos mayores que jóvenes. Porque tampoco la estabilidad del núcleo familiar es igual hoy. Si nos detenemos en la franja etaria de entre 40 y 45 años, la estadística nos marca que hoy, solo el 50% de las parejas llega a la perpetuidad del “hasta que la muerte nos separe”. La otra mitad no llegan juntos. Nuestras leyes siguen pidiendo 5 años de convivencia para acreditar el derecho a pensión, o uno o dos años si hay hijos en común. ¿Esto es suficiente para generar un derecho perpetuo y vitalicio con una prestación económica por una convivencia? Qué han hecho otros Estados; han dicho que la pensión no siempre es vitalicia, y que si tienen poco aporte o poca vida en pareja solo se protege la transición en la forma de vida del sobreviviente. O se protegen los hijos de la pareja hasta que tenga edad suficiente para producir sus propios ingresos. En el día a día vemos continuamente casos en nuestros escritorios de estos tipos. Estamos convencidos que es uno de los temas para replantear”. (Ver aparte)


Otro tema políticamente incorrecto para abordar
La discusión sobre una reforma a la Ley Previsional debería ser inminente. Para llevarla adelante se necesita dirigentes probos que miren más allá de sus intereses personales cada vez más puestos en cómo continuar prendidos de la teta del Estado, en vez de ejercer las funciones para las cuales fueron elegidos o designados a trabajar. Escuchar que las reuniones de gabinete giran en torno a pensar en que “Hay 2019” en medio de una Provincia que chorrea problemas por todos los costados es indignante. Quedan 19 meses de gestión todavía. Quedan 19 meses de trabajo. Quedan 19 sueldos por cobrar antes de terminar una gestión, de la cual ya pasaron 29 meses, o 29 sueldos mal gastados por el Estado, porque seguimos en el mismo lugar que antes.

El Estado está atiborrado de gente mal ubicada. Sobra personal en los lugares más céntricos y se necesita imperiosamente en los lugares más sensibles. El avance de la tecnología seguirá hackeando los puestos laborales. Antes para manejar un archivo con 100.000 expedientes se necesitaban 20 personas, hoy con 4 sobran. Progresivamente el Estado necesitará menos personal y deberá reubicar el que tiene. Menos personal ingresando son menos aportantes para sostener un sistema jubilatorio de reparto, con beneficiarios con cada vez más sobrevida.
Tenemos trabajadores haciendo sus tareas en condiciones no adecuadas, sin equipamiento y muchas veces sin las condiciones de seguridad mínimas, lo que lleva cada vez más seguido a producir accidentes de trabajo que derivan en invalidez y la necesidad de una prestación temprana.

El coctel para los próximos años es peligroso, y es un problema no solo de Entre Ríos sino de todos los sistemas previsionales del país.
A pesar de que ya se ha intentado varias veces en los últimos 15 años y siempre los motivos electorales populistas fueron una traba para avanzar, Daniel Elías es optimista esta vez en la posibilidad de avanzar con una Ley de Reforma Previsional en Entre Ríos. “Hay madurez política. El Gobernador manifestó claramente la necesidad de instalar en la agenda política este tema. Fue el primer tema que abordó con el Presidente Macri en la agenda nacional y lo siguieron el resto de los Gobernadores que poseen Caja de Jubilaciones. Consecuencia de eso fue la asistencia de casi $ 1.000 millones en 2016; $ 876 millones en 2017 y este año se han comprometido y hasta ahora están cumpliendo el aporte de $ 103 millones por mes lo que llegarían a $ 1.300 millones totales en 2018”. El déficit estimado para 2018 será de unos $ 5.000 millones, dinero que sale directamente de Rentas Generales, o sea, de los impuestos que pagan los ciudadanos que no tienen relación de empleo con el Estado y aportan para paliar ese déficit.

Volviendo al tema de la reforma, el presidente de la Caja reconoce que “si hay voluntad política lo lograremos. Si no hay consensos no se llegará a ningún lado y seguiremos pateando este tema. Voy logrando una respuesta razonable y madura en los gremios, pero para lograr esos consensos necesitamos no mentirnos”.

Lo cierto es que en los próximos meses el tema debería ingresar en agenda. De no hacerlo habrá caído antes de ser planteado y lo electoral nuevamente se impondrá a la toma de decisiones para la estabilización y el desarrollo de la Provincia, para la cual se quiere gobernar y volver a ser electo. Una gran paradoja de la política y de todos los partidos políticos.

Mientras, lo único que crece es el problema.
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