cerrar

Actualidad

09/04/18

La reina de las frutas secas pide su lugar

La diversidad y potencialidad productiva de Entre Ríos no deja de sorprender. En menos de 30 años este árbol frutal pasó casi del desconocimiento en la región a ser uno de los cultivos con más futuro para la Provincia.
  • Imprimir
  • Enviar
La nuez pecan es una fruta seca con demanda creciente y oferta insatisfecha en el mundo. Las condiciones agroecológicas son ideales y el incremento sostenido de hectáreas en producción sumado al crecimiento de las plantas, posicionaran a la región como uno de los principales actores mundiales para el cultivo en el mediano plazo. Buen negocio, buenos actores insertados en el sector y buen futuro. ¿Hay políticas que aporten y respalden esta proyección?

El pecan es un fruto seco parecido a la nuez de nogal, pero su forma es más alargada, posee una cáscara más lisa y mayor proporción de almendra. Se las comercializa con cáscara o pelada. Se la utiliza en la elaboración de productos de panadería, confitería, heladería, chocolatería, como snack dulce o salado y se puede extraer su aceite. A su vez, se puede obtener harina que es utilizable para la elaboración de panificados aptos para celíacos.

El árbol de pecan es nativo de los Estados Unidos. Hoy en día, se convirtió en un importante cultivo comercial en México, Australia, Sudáfrica, Israel, Egipto, Brasil, Perú y Argentina. Se trata de un árbol longevo, rústico y con gran capacidad de adaptación, lo que le permite vivir tanto en suelos de buena calidad, como en suelos más pobres con menores rendimientos. Alcanza una altura de 30 metros y puede vivir más de 100 años. Comienza a brindar frutos a los cinco años de plantado pero la primera cosecha económicamente significativa se obtiene a partir de los 8 años. Es esperable que la productividad aumente año tras año, pudiendo alcanzar una producción de 1.000 Kg por hectárea a los 10 años de edad y 2.000 Kg por hectárea entre los 15 y 20 años.

El pecan llegó a nuestro país en el siglo XIX a través de semillas introducidas por Domingo Faustino Sarmiento, cuando regresaba luego de finalizar su período de embajador en Estados Unidos. Es factible que éste sea posiblemente, el origen de algunos árboles más antiguos y aislados que se encuentran en estancias de la provincia de Buenos Aires.

Si bien el pecan se ha distribuido en distintas provincias del país, su hábitat ideal corresponde a la zona del Delta del Paraná y buena parte de Entre Ríos. Las regiones de mayor producción son precisamente Entre Ríos (42%) –excluida la Región Delta-, Buenos Aires (25%) y Delta del Paraná (18%); el 15% restante se divide en varias provincias.

El gran potencial de Entre Ríos
La Argentina está llamada a ser el gran productor del hemisferio Sur de nuez pecan en los próximos 10 años. Esto significa que Entre Ríos tiene las condiciones óptimas para encabezar ese liderazgo internacional.

Si bien la introducción del cultivo en el país y los primeros estudios se remontan a mediados del siglo XX con una fuerte participación de la EEA INTA Delta del Paraná, en Entre Ríos los impulsores y visionarios del potencial fueron Roberto Ramonds en la localidad de San José y Alejandro Lavista Llanos en Gualeguay, con las primeras plantaciones comerciales al final de la década de 1980, bosques que hoy tienen más de 30 años de edad y se encuentran en plena producción.

En 1999 el INTA crea el Proyecto Pro Pecan, con el aporte del FONTAR, y los objetivos de difundir la actividad y transferir tecnología, introducir nuevos cultivares que se adapten a las distintas condiciones agroclimáticas de nuestro país, promover la producción comercial de plantas injertadas y analizar el equipamiento necesario para el cultivo desde la implantación hasta la cosecha. Este programa fue especialmente difundido para pequeños productores en los Grupos de Cambio Rural, donde comenzó a ganar adeptos rápidamente.
Casi en poco más de una década, el cultivo está presente en casi todo el territorio provincial, con alguna excepción en la zona centro norte donde las condiciones de suelo no son las ideales para el árbol.

Yanina Restelli es la secretaria de la Asociación Civil Regional de la Nuez Pecan (más conocida como Clúster de la Nuez Pecan), una de las dos entidades que nuclean a los productores y con principal presencia en Entre Ríos. La otra entidad es el Consorcio Argentino de Productores de Pecan (CAPPECAN).

Restelli explica que “en nuestra provincia se estima que hay entre 200 y 220 productores al día de hoy, de los cuales el 80% son pequeños que tienen plantaciones de menos de 20 hectáreas; serán aproximadamente otro 15% quienes tienen hasta 40 hectáreas y no más de 10 grandes productores los que poseen desde 50 hasta 700 hectáreas en producción”. Si tenemos en cuenta que Entre Ríos –sumando el Delta- tiene el 60% de las plantaciones del país, hoy se estiman unas 4.000 hectáreas de nuez pecan en existencia.

La Asociación concentra no solamente a productores sino también a los diferentes actores que participan en todo la cadena productiva, desde viveristas y proveedores de insumos hasta comercializadoras y exportadoras. “Nucleamos a los diferentes eslabones con el objetivo de conocernos más y facilitar el intercambio de conocimiento, trabajos y saberes. Es todo muy incipiente y todos vamos aprendiendo con el tiempo y a medida que se presentan los problemas. Trabajamos en vinculación con el Estado en cuanto a instituciones científico tecnológicas como INTA y universidades, y algunas Secretarías –nacionales o provinciales- para anticiparnos a las demandas que surgen, sobre todo a nivel normativo y/o comercial.”

Viveros, la multiplicación estratégica
La genética es el punto de partida de la cadena de valor del pecan. El material genético que se está reproduciendo en los viveros provienen del Banco de Germoplasma del INTA ProPecan, organismo oficial que dispone de 36 cultivares, la mayoría de ellos provenientes del “Centro Nacional de Mejoramiento Genético de Pecan” perteneciente al “Agricultural Research Service” del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

También la mayor concentración de viveros productores de plantas se encuentra en Entre Ríos. El Vivero Santa María, ubicado en La Criolla (Concordia), es el mayor productor de plantas y fue el primero en hacer un convenio de vinculación tecnológica con el INTA para la multiplicación de las diferentes variedades certificadas.

Juan Pablo Passini es uno de los referentes del vivero y explica que “en los últimos 4 años solo en Entre Ríos se han plantado unas 1.000 hectáreas. Esas plantaciones fueron hechas por productores que vienen en el sector desde hace algunos años y van sumando lentamente nuevas hectáreas, pero también de nuevos inversores que se acercan, ya sea porque utilizan al pecan para complementar otras actividades principales que tienen (avicultura y ganadería principalmente), o aquellos que no provienen del sector agropecuario y buscan a la actividad como una inversión de mediano y largo plazo”. Según las estimaciones del Clúster de la Nuez Pecan, hay un promedio de 800 nuevas hectáreas y unos 50 productores que suman a la actividad anualmente, siendo la mitad gente que hace ampliaciones y la otra mitad nuevos actores.

La llegada de inversores externos al sector habla a las claras del potencial que tiene el producto. Pero también demanda servicios profesionales para que la inversión no se pierda por un mal manejo de las plantaciones. “En el vivero seguimos apuntando a la genética adecuada con un asesoramiento técnico y profesional atendiendo las necesidades de cada cliente y la zona en donde se implantará. Hoy esos nuevos inversores nos están demandando no solamente la provisión de las plantas, sino también el servicio de manejo y todo el asesoramiento para podas y cosecha, incluso hasta en algunos casos, la administración de las quintas. Hemos tenido que ampliar nuestros servicios por el tipo de demanda que estamos teniendo”, explica Juan Pablo Passini.

Producción y formas de comercialización
La densidad de plantación habitualmente aconsejada es de 100 plantas por hectárea, con un diseño de 10 por 10 metros. La unidad básica económica hoy se considera de unas 20 hectáreas, pero para los próximos años y con el crecimiento de las diferentes plantaciones, se estima que esa unidad económica será más cercana a las 40 hectáreas.

A los 5 años la plantación de pecan arroja 100 kilogramos de nuez por hectárea. A los 10, llegará a los 1.000 kilos, y entre los 20 y 25 años alcanzará la estabilidad en 2.000 kilos por hectárea. Siempre y cuando se haga un buen manejo del agua.

Una vez que la plantación se haya establecido de forma adecuada, requiere tareas culturales normales. Se trata de una especie bastante “rústica” que hasta se puede adaptar a manejos orgánicos, porque no requiere grandes cantidades de fitosanitarios y la fertilización se puede hacer vía compost, usando con los mismos residuos que deja el árbol y desechos animales.

La producción nacional de nuez pecan se encuentra hoy cercana a las 800 Toneladas, de las cuales unas 500-600 toneladas ya se producen en Entre Ríos. Si bien el número es bajo todavía, ya alcanza para abastecer el consumo interno y permitir las primeras exportaciones que vienen creciendo en los últimos 6 años, y la tendencia se incrementará en los próximos 5 años a medida que las nuevas plantaciones entren en regímenes de mayor producción.

La buena calidad de la nuez pecan será determinante para el futuro del sector, y se define en diferentes etapas del proceso productivo. En primer lugar, cada variedad posee diferentes atributos que tienen que ver con las distintas condiciones ambientales, climáticas y el sitio adecuado de plantación. En segundo lugar, la calidad dependerá de las prácticas realizadas durante del cultivo, lo que se llama comúnmente el “manejo”, y aquí intervienen una correcta plantación, un sistema de riego específicamente diseñado y adecuado uso del mismo, una fertilización ajustada, la realización de podas correspondientes y el control de enfermedades. Si todas las necesidades fisiológicas de la planta son cubiertas durante el cultivo, se espera alcanzar una cantidad satisfactoria de frutos de buena calidad.

Una vez producido el fruto en el campo, es importante el método de cosecha implementado. La técnica ideal requiere que el fruto se colecte sin que toque el suelo o lo haga por el mínimo tiempo posible para evitar la contaminación por hongos y/o bacterias y la absorción de humedad.

Precisamente en la cosecha es donde se está dando hoy el cuello de botella. Yanina Restelli (Clúster de la Nuez Pecan), cuenta que “a medida que van creciendo las plantas demandan más rigurosidad en las tareas. La época de cosecha va desde principios de abril hasta mediados de mayo, en pleno otoño y época de lluvias. Necesitamos ser más prolijos y profesionales en la cosecha. No podemos estar un mes o más para terminar de cosechar toda una chacra. Eso no puede llevar más de 15 días y para eso son necesarias máquinas y herramientas mecánicas que no hay hoy en el país”. Técnicos y socios de la Asociación han viajado a USA para ver el funcionamiento de los diferentes equipos que hay en el mercado, pero los altos aranceles de importación encarecen sustancialmente la llegada de esos equipos. “A medida que sigan creciendo los árboles habrá más kilos por cosechar y el problema se volverá más grande”. La nuez que cae del árbol y queda en el suelo pierde rápidamente su calidad.

Una vez cosechada la nuez es necesario un proceso de secado para llevarla a un nivel de humedad del 4%, lo que garantizará su conservación.

La nuez pecan se comercializa principalmente con cáscara, entera descascarada, la nuez mariposa y la nuez partida. Como en Entre Ríos se la ha logrado identificar como un producto regional, hay varios productores que han comenzado a presentarla en diferentes maneras. Desde recubierta con azúcar (praliné) o chocolate, hasta preparar dulces de leche, licores y tortas con nuez pecan.

El mercado internacional que quiere Argentina
Estados Unidos es el principal productor y exportador de nuez pecan del mundo. En 2014 exportó un total de 83.000 toneladas, de las cuales el 62% fueron con cáscara y se distribuyeron 39.000 toneladas a China, 9.600 toneladas a Canadá y cerca de 14.000 toneladas a Europa. Lo sigue México, como segundo productor y exportador del mundo, con envíos al exterior por 52.000 toneladas. Ambos países concentran el 80% del mercado mundial de nueces pecan.

La demanda internacional es creciente por los cambios de hábitos hacia alimentos más sanos que está experimentando el mundo. Pero además, con la aparición de la demanda China en los últimos 10 años –que pasó de no consumir el producto a ser el principal importador de USA y México-, la tendencia para los próximos años es que la demanda supere a la oferta, lo que implica una excelente oportunidad de negocios para los países que hagan bien sus propuestas.

En el hemisferio Sur, Australia, Sudáfrica y Argentina están apareciendo con volúmenes y tendencias crecientes, además de tener la ventaja de producir a contra estación de los principales consumidores.

Nuestro país logró la primera exportación de nueces pecan producidas en Gualeguay, en el año 2004 con 7.000 kilos a USA y en 2005 el destino fue Italia, con un cargamento de 6.000 kilos. Luego, recién en 2010 se pudo retomar el mercado externo y fueron 20 Toneladas las enviadas, al igual que el año 2011. En 2012 se duplicó a 40 toneladas, en 2013 fueron 50 toneladas, para nuevamente duplicar el volumen en 2014 con envíos de 100 toneladas al exterior. En 2015 se exportaron 80 toneladas y en 2016 se alcanzaron las 120 toneladas. Otro salto importante se dio el año pasado, con envíos que totalizaron las 270 toneladas.

Con el incremento de la producción en el país, los volúmenes seguirán creciendo y son dos empresas o Consorcios los que están exportando a diferentes mercados. Uno es la Cámara Argentina de Productores de Pecan (CAPPecan), y la otra empresa es Delta Comex.

Federico Lavista Llanos es director de Delta Comex, y explica que “finalmente empieza a aparecer la producción de nuez pecan argentina para el mundo. Estamos en un contexto sumamente favorable ya que la demanda internacional multiplica por 100 lo que estamos produciendo hoy. De acuerdo a estimaciones del INTA podríamos tener unas 100.000 hectáreas en producción y recién vamos en el país por las 8.000 implantadas”. Si hacemos focos en los destinos, los envíos argentinos se están concentrando en el sudeste asiático: “China es y será un destino cada vez más importante, al igual que Medio Oriente e India y las posibilidades que nos genera Estados Unidos al ingresar con fruta fresca a contra estación”, afirma Lavista Llanos.

Pero los mercados también están a la vuelta de la esquina. “Se viene trabajando fuertemente con SENASA para abrir mercados más cercanos y que pueden generarnos buenas oportunidades, como Brasil y Perú, pero los trámites de habilitación en esos países son lentos”.

Si las condiciones climáticas acompañan –la sequía que estamos atravesando seguramente afectará la producción de 2018-, las estimaciones para las exportaciones son cada vez más elevadas. El director de Delta Comex estima que “para 2018 creemos que podemos llegar a enviar desde Argentina unas 360 toneladas, y de acuerdo al ritmo de crecimiento de las plantaciones, para 2019 los envíos deberían andar entre las 450 y 500 toneladas”.

Si bien la demanda internacional es alta, la calidad del producto es determinante a la hora de conseguir los mejores mercados y precios. Por eso la imperiosa necesidad de incorporar tecnología en la cosecha y el posterior procesado de la nuez. “Cuando el mercado está demandante y el producto es de buena calidad, el precio que se consigue es muy bueno. El año pasado los productores tuvieron una retribución interesante, incluso por sobre los precios que se venían pagando en años anteriores y las perspectivas para 2018 son similares. Mercado hay, lo que no significa que no haya que seguir desarrollándolo y generando cada vez más oportunidades”, afirma Federico Lavista Llanos.

Consolidar el sector, el gran desafío
Todos los indicadores muestran una actividad con un potencial tremendo. Pero siempre que hablamos de potencial es hablar de futuro. Y el futuro en nuestro país es lo más delicado.

Las instituciones técnicas están abocadas a la investigación para transferir a la producción todo el conocimiento que es capaz de producir. Y ese conocimiento que está generando Argentina ya se encuentra a la vanguardia internacional, demostrando la calidad de técnicos e ingenieros que trabajan en instituciones como el INTA, cooperativas o de manera particular.

Los productores entendieron desde el primer momento que la gran cantidad de pequeños actores no podían avanzar por caminos individualistas y rápidamente generaron asociaciones y consorcios que permiten concentrar conocimientos y oportunidades. Y también fueron capaces de sentarse todos juntos y mirar críticamente hacia el futuro, para desde un primer momento producir un crecimiento lo más ordenado posible. Con el apoyo del PROSAP se generó un Plan de Mejora Competitiva para todo el sector, el cual permitió estudiar en profundidad cada aspecto a tener en cuenta, desde la provisión de plantas certificadas, las necesidades tecnológicas de cosecha y producción, hasta los caminos para analizar los mercados internos y los canales comerciales en los cuales debe posicionarse la nuez pecan.
Hasta ahora los gobiernos han respondido con sus cuadros técnicos productivos. Es menester que también ingresen otros tipos de estamentos gubernamentales que comiencen a generar las condiciones para que esta gran oportunidad que se presenta se termine de consolidar.

Argentina será un actor principal en el contexto internacional de la nuez pecan en los próximos 15 años. Entre Ríos, con el 60% de esa producción en su territorio, puede jugar un rol determinante y multiplicador.
Una producción de OLEINIZAK
X-Más © Copyright 2018 - Todos los derechos reservados advertis