cerrar

Actualidad

21/03/18

Entre Ríos y sin agua

No es la primera vez que utilizamos éste título. Ya lo hicimos en 2006. Pasó más de una década y nadie ha conseguido diseñar y llevar adelante políticas agropecuarias activas para morigerar las pérdidas por falta de agua.
  • Imprimir
  • Enviar
No es la primera vez que utilizamos éste título. Ya lo hicimos en 2006. Pasó más de una década y nadie ha conseguido diseñar y llevar adelante políticas agropecuarias activas para morigerar las pérdidas por falta de agua, en una Provincia que está rodeada y es atravesada por ríos y arroyos en casi todo su territorio, además de poseer el 82% de los recursos hídricos del país. Fondos han sobrado: desde las retenciones millonarias hasta las buenas campañas, momentos en que el propio sector se olvida de buscar soluciones preventivas a futuras crisis, que siempre vuelven.

El panorama una vez más es histórico. De acuerdo a la información científica que elabora semanalmente la Bolsa de Cereales de Entre Ríos a través del SIBER, entre noviembre y febrero en Paraná se desarrolló el mayor pulso seco de los últimos 90 años.

A nivel provincial la situación no ha sido muy diferente. Si bien se han producido lluvias dispersas, que incluso en algunas pequeñas regiones del SE de Entre Ríos hasta se podrían llegar a encuadrar como “casi” normales, la realidad habla de un pulso seco que se viene extendiendo desde el mes de noviembre, donde han faltado entre 150 y 250 milímetros a los promedios históricos para el período, y que ya ha producido pérdidas millonarias que no permitirán recuperar los cultivos de la gruesa de este año.

A la falta de lluvias se asociaron las altas temperaturas y terminaron de generar la sequía perfecta. Entre el 20 de diciembre de 2016 y fines de febrero del año anterior, solamente se registraron 8 días con más de 35ºC; en estos últimos tres meses, la cantidad de días que alcanzaron y superaron esa temperatura fueron 30, con un pico en la primera semana de febrero cuando el 7 de ese mes el promedio de la Red de Centrales Meteorológicas del SIBER marcó los 39ºC. Síntesis, los cultivos sufrieron 1 de cada 3 días estrés térmico que se refleja directamente en un porcentaje de pérdidas.

La sequía se ha extendido tanto y existe tanta falta de humedad en los perfiles del suelo, que en la última semana de febrero llovieron en el departamento La Paz unos 50 milímetros que no fueron capaces de revertir la condición de sequía en el suelo.
La peor noticia es que comienza marzo y no hay previsión de lluvias importantes para la región en el corto plazo, lo que agrava el panorama que se presenta al final de febrero.

El último informe de febrero del SIBER marcaba un avance en la trilla del maíz de primera del 43% (110.000 hectáreas), con un rendimiento promedio de 4.400 kg/Ha. Esos números ya representan una caída del 31% (unos 2.000 Kg menos) que el promedio de las últimas 5 campañas. Y todavía falta cosechar los lotes que se sembraron más tarde y el maíz de segunda, que son los que más han sufrido.

En soja y para la misma fecha, solamente el 2% del millón de hectáreas sembradas con la oleaginosa se encontraba en muy buena condición; un 22% en condición Buena; para el 50% la condición era reportada como Regular, mientras que el 23% ya está siendo considerada como Mala y el 3% restante ya se evaluó como Pérdida. Si consideramos que no hay lluvias importantes previstas, la foto de los porcentajes antes mencionados será más grave.

Tuvimos reportes de los primeros lotes cosechados en Villaguay donde el cultivo no alcanzó a dejar 10 quintales por hectárea, con granos chicos y livianos.

La condición climática extrema de sequía y altas temperaturas no afectaron solamente al sector agrícola. Todas las actividades que se desarrollan a la intemperie lo sufrieron. La lechería está con mermas superiores al 30% en su producción. Al igual que para la ganadería, los animales están sufriendo estrés térmicos desde las primeras horas de la mañana hasta bien entrada la tarde, a lo que se suma que las pasturas están totalmente secas. El citrus, hortalizas, el sector apícola, los nogales de pecan y todas las actividades que se realizan en el campo están sufriendo las consecuencias. Hasta la avicultura, que trabaja dentro de galpones –muchos de ellos inteligentes con controles de temperaturas y humedad- están teniendo grandes mermas en la producción. Incluso aquellos más antiguos y sin tanta tecnología han perdido buena parte de los animales que se estaban criando.

Cultivos como el arroz, que necesitan días soleados y altas temperaturas, sufrirán pérdidas en calidad por mayor cantidad de granos quebrados, amén de los mayores costos que tuvieron los productores para regar los campos. Incluso en la zona de represa, varios campos se quedaron sin reservas por la falta de disponibilidad de agua en las mismas.

Emergencia agropecuaria

La situación no amerita otra cosa para la inmediatez del corto plazo. Pero para nada es la solución.

Nuevamente como hace dos años, cuando la cantidad de lluvia caída entre marzo y abril provocaba severas inundaciones en toda la Provincia y hacía perder toda una cosecha de soja que estaba en excelente condiciones, las entidades del campo salieron a pedir la emergencia agropecuaria para todo Entre Ríos.

En la sede de Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos (CAFER) en Paraná, los miembros de la Mesa de Enlace de Entre Ríos, Raúl Boc Ho (Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos - FARER), Daniel Kindebaluc (Federación Entrerriana de Cooperativas - FEDECO); Elvio Guía (Federación Agraria Argentina - FAA) y Mauricio Sordelli (Sociedad Rural Argentina - SRA) pidieron al Gobierno de Entre Ríos la declaración de la emergencia agropecuaria y una audiencia con el Gobernador Gustavo Bordet.

“Hemos llegado a una situación irreversible, donde los cultivos ya no tienen posibilidad de recuperarse y las pérdidas ya están. Es innegable la situación de sequía en el país y, en ese contexto, Entre Ríos ha sido la Provincia más afectada”, señaló Boc Ho de FARER. Por su parte Elvio Guía de FAA remarcó que “en realidad el pedido ya se le ha planteado a la Provincia hace rato, pero como no hemos tenido respuesta, ahora pedimos también una audiencia con el Gobernador para explicarle en persona la situación. Nosotros no queremos un subsidio. Necesitamos posponer pagos para más adelante, tanto en ATER como en AFIP, porque este año el productor no tendrá con qué hacer frente a esas obligaciones. Lo único que falta es una decisión política”.

La Declaración de Emergencia Agropecuaria la debe realizar la propia Provincia para que después Nación la homologue. Con ese trámite cumplido, los productores hacen sus pedidos individuales para postergar el pago del Impuesto Inmobiliario (ATER) y a nivel nacional sucede lo mismo con algunas obligaciones de AFIP. El sector había comenzado a pagar en 2017 las postergaciones impositivas de 2016 después de las inundaciones y ahora se junta una nueva campaña que fracasará.

“Queremos sentarnos con el Gobernador para explicarle claramente la situación y buscar juntos otras medidas que servirían de paliativo. No podemos seguir perdiendo productores y estamos en un momento que no todos podrán superar si no se toman medidas en serio. Por eso la Emergencia no es el único tema que necesitamos hablar. Hay muchos temas pendientes como el de infraestructura y el proyecto de Ley de Consorcios Camineros, que lleva dos años frenado en la legislatura”, amplió Sordelli de SRA.

La Federación Entrerriana de Cooperativas (FEDECO) realizó una estimación en base a datos del SIBER de la Bolsa de Cereales y cálculos propios para fines de febrero y solamente para el sector agropecuario: Kindebaluc lo puso en números: “Las pérdidas ya producidas a fines de febrero serían de unos $10.000 millones y solamente contabilizando los principales cultivos: maíz y soja. Para el primero el monto perdido sería de unos $2.475 millones, mientras que en soja serían otros $7.330 millones aproximadamente. A esto hay que sumar el resto de las actividades agropecuarias y todo lo que se mueve en toda la cadena de producción, desde los camiones que no tendrán qué transportar hasta el consumo del productor en cada pueblo o ciudad”.

Las verdaderas soluciones en el largo plazo
Decíamos al principio del artículo que el título de esta nota ya lo habíamos utilizado en 2006. También los argumentos para encontrar soluciones. Decíamos en ese entonces: “La inexistencia de un proyecto agropecuario serio, con objetivos a mediano y largo plazo, puede volverse en contra de los propios productores. El objetivo de las 100 millones de toneladas en el país y las 10 millones de toneladas para Entre Ríos no está tan lejos. Pero para lograrlo es necesario adecuar la infraestructura para soportar esa producción, desde caminos, rutas, vías y puertos hasta la forma de conservar y aprovechar los recursos naturales. La convocatoria del sector público parece no llegar nunca pero tampoco los principales actores del sector privado tienden las bases para instalar una agenda de temas que permitan organizar la actividad buscando la sustentabilidad en el tiempo y con la mayor cantidad de productores posibles”.

Repasando ese párrafo casi nada ha cambiado. Sí, Argentina superó las 100 millones de toneladas producidas, pero Entre Ríos apenas si alcanzó en dos años superar las 7 millones de toneladas. Los caminos secundarios y terciarios por donde debe salir esa producción –a pesar de la sequía y la posibilidad de haberlos recuperado durante cuatro meses sin lluvias- siguen en las mismas malas condiciones de hace 12 años. Vías casi no existen. Los puertos son solo anuncios de gacetillas de prensa gubernamentales. Y los dirigentes agropecuarios ante cada crisis vuelven a acordarse de los temas que pueden aportar soluciones verdaderas pero que llevan tiempo y recursos para su implementación, como los seguros multiriesgos, la infraestructura vial o la posibilidad que tenemos en Entre Ríos de disponer fácilmente del agua superficial a través de canales de riego.

Todo eso necesita de planificación, de concertación, de desarrollar políticas verdaderas. De mirar el largo plazo pero con objetivos claros y cumplibles en el corto y mediano plazo. De deponer intereses individuales o sectoriales mezquinos para pensar en el bien-estar de muchos. En definitiva, de pensar una provincia. Eso es hacer política. La verdadera política.
Una producción de OLEINIZAK
X-Más © Copyright 2018 - Todos los derechos reservados advertis