cerrar

Actualidad

09/07/17

Después de seis campañas el sector agrícola logró buenos resultados

Fue el sector que impulsó la economía argentina en 2003 y el que transfirió la mayor cantidad de recursos al resto de la economía nacional durante los últimos 10 años.
  • Imprimir
  • Enviar
Fue el sector que impulsó la economía argentina en 2003 y el que transfirió la mayor cantidad de recursos al resto de la economía nacional durante los últimos 10 años. La bonanza del primer quinquenio de la “década ganada” tuvo su clímax en 2008 cuando se plantó frente al Gobierno Nacional ante las retenciones desmedidas que les quisieron imponer. Ese fue el punto de quiebre. Desde entonces, y en particular en Entre Ríos, se sucedieron las medidas políticas económicas contrarias al sector, catástrofes climáticas, costos crecientes, malas cosechas o precios internacionales en picada. Cada uno de esos factores alternó para que “el campo” no pudiera cerrar un año agrícola con buenos números. La economía entrerriana viene extrañando el importante aporte que hace el campo y parece que en esta última campaña la mala racha se cortó. Cambió la política, acompañó el clima en Entre Ríos y el productor nuevamente se animó a sembrar. Por fin cosechó.

Alguna vez tenía que ser. Ya el año pasado la agricultura argentina había repuntado a partir del cambio de reglas de juego y un Gobierno más proclive a apuntalar la base de la economía argentina. Pero esa oportunidad la aprovechó casi todo el país menos Entre Ríos. Las lluvias extraordinarias que cayeron sobre toda la provincia en los meses de febrero y abril hicieron perder la mayor parte de la producción, la más importante. Argentina tuvo su récord productivo pero sin la participación de Entre Ríos.

Este último año la situación se presentó invertida. El fenómeno climático que tuvo su epicentro en el núcleo productivo agrícola –y que aún hoy tiene consecuencias- no afectó a nuestra provincia, que pudo cerrar, después de mucho tiempo, el primer año agrícola con buenos resultados para el productor, tanto en lo productivo (aunque no extraordinarios), como en lo económico.

Los interrogantes del comienzo.
Comenzar en el mes de junio de 2016 la campaña no fue la tarea más sencilla para el sector agrícola. Venía de perder en los campos una cosecha de soja que podría haber sido histórica y encontraba las cuentas totalmente en rojo, debiendo los insumos y servicios de todo un año y con la necesidad de financiar lo mismo para la campaña que debía comenzar en esos días.

Reuniones y promesas por doquier… y más promesas también, se prolongaron durante varias semanas. Las carpetas en rojo y la burocracia ante las emergencias que no se solucionan, no ayudaron mucho a recuperar la confianza necesaria para dar vuelta la página rápidamente y comenzar de nuevo.

Negociaciones en todos lados más los esfuerzos de cooperativas y acopios locales, sumados a algunos bancos que aparecieron para determinados productores, lentamente la rueda volvió a girar… no sin una extremada preocupación de lo que podría suceder en esta campaña.

La necesidad de fondos urgentes y una política que alentaba la diversificación y siembra de cultivos de invierno motivaron al productor a confiar nuevamente en el trigo y los campos se sembraron con el cereal.

Según los datos del informe del SIBER de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, la superficie final sembrada se situó en 267.100 hectáreas, con un crecimiento del 41% (77.000 ha) en relación al ciclo agrícola 2015/16, y coincidente en pleno al promedio sembrado en los últimos 10 años en los campos entrerrianos.

Desde la siembra que se produjo con perfiles de humedad en óptimas condiciones –después de las lluvias de abril-, las precipitaciones que estuvieron apenas por debajo de lo esperado en los meses subsiguientes, y las temperaturas que estuvieron acorde a lo normal para la región, todo aportó a llegar a la época de cosecha con un muy buen llenado de grano y sanidad de las plantas. El rendimiento promedio provincial fue de 3.238 kg/ha, lo que significó un alza del 10% (282 kg/ha) con respecto al año pasado.

Los departamentos Victoria (3.700 Kg/Ha), Uruguay (3.500 Kg/Ha), Nogoyá y Gualeguay (3.400 Kg/Ha cada uno) fueron los que mejores resultados obtuvieron. Del otro lado, San Salvador (2.600 Kg/Ha), Federal (2.500 Kg/Ha) y Federación (2.000 Kg/Ha) los de resultados más bajos. La Paz no pudo cosechar 4.500 Ha de las 12.100 Ha que tenía sembradas.

El resultado final para el trigo en Entre Ríos arrojó una producción de 848.790 toneladas, lo cual representó un aumento interanual del 54% (298.460 Tn). El valor de la producción del trigo entrerriano totalizó $ 2.105 millones (+125%), contra los apenas $ 935 millones del año anterior.

El otro cultivo tradicional de invierno en la provincia es el lino que se mantuvo en las mismos guarismos del año anterior, tanto en siembra como en producción: 14.700 Ha sembradas que rindieron 17.660 toneladas totales.

Por su lado la colza, que ha intentado conseguir su espacio volvió a caer a 3.600 hectáreas sembradas, muy lejos de las 34.700 Ha del año 2012 y un 58% menos que el año anterior. Al menos tuvo su mejor rendimiento histórico para Entre Ríos, con 1.753 Kg/Ha y una producción total que alcanzó las 6.310 toneladas.

Cultivos de verano y la vuelta del girasol
Todavía la soja sigue siendo el cultivo más utilizado por los productores y el que aporta la mayor cantidad de divisas en la campaña, pero por primera vez tuvo en ésta su retroceso más importante de los últimos 30 años en cuanto a cantidad de hectáreas sembradas. De las 1.345.400 Ha de la campaña anterior a las 1.198.400 Ha utilizadas en la presente, representaron una caída del 11% interanual y la segunda más baja de este siglo.

A diferencia de 2008/2009 cuando fue la siembra más baja de la oleaginosa (1.117.660 Ha), en esta oportunidad entre maíz, sorgo y girasol se repartieron las hectáreas que dejó la soja.

Los suelos entrerrianos venían pidiendo a gritos una rotación de cultivos urgente y comenzó suceder en la presente.

El maíz –cultivo estratégico si los hay para Entre Ríos- incrementó su superficie en un 47% y pasó de las 210.600 a las 308.000 hectáreas sembradas, de las cuales 261.000 correspondieron al maíz de primera.

El SIBER ya confirmó los números finales de esta categoría que arrojó rindes promedios de 6.607 Kg/Ha y una producción total de 1.573.690 toneladas. Al cierre de esta edición se estaba terminando la cosecha del maíz de segunda o tardío, y se estimaba una producción total del cereal que podría superar las 1.810.000.000 toneladas, lo que significaría un incremento de producción cercano al 50% respecto al año anterior.

El otro cultivo que aprovechó el cambio en la política económica fue el sorgo que incrementó en un 62% su superficie y totalizó 115.000 ha sembradas. De acuerdo a los informes y casi con la campaña finalizada, el sorgo promedió 5.200 Kg/Ha y sumó 494.000 toneladas de granos a la producción total de Entre Ríos.

El arroz redujo nuevamente su superficie. Ahora cayó 10% con 7.200 hectáreas menos que el año anterior. La caída de la superficie se compensó con mejores rendimientos. Las 64.200 hectáreas tuvieron un promedio de 7.269 Kg y totalizaron una producción total de 466.670 toneladas de arroz y dejó un saldo 3% superior al de la última campaña. De igual manera, el sector sigue siendo el que más problemas tiene para recuperar la competitividad, con costos que siguen altos y un mercado internacional difícil para competir bajo estas circunstancias.
Sin dudas, la gran novedad del año la dio el girasol. Desde el año 2007 –cuando llegó a las 72.695 hectáreas- la oleaginosa no había parado de perder espacio en los campos entrerrianos, hasta haber llegado al peor año en la campaña anterior cuando solo se sembraron 500 hectáreas. La política económica que no le daba chances y la imposibilidad de menguar las pérdidas que año tras año producen las aves al cultivo, casi lo quitaron del paisaje entrerriano. Este año hubo varios productores que quisieron ver qué pasaba con el girasol y sembraron 4.600 ha que tuvieron un rendimiento promedio de 1.748 Kg/Ha –casi 200 kilos por sobre el promedio de los últimos 10 años-, y una producción total de 7.973 toneladas.

Muchos promedios dieron el récord de producción
Con todos estos números arriba expresados, el sector agrícola entrerriano cerró un año que al fin dejó rentabilidad. Los números están muy lejos de ser extraordinarios. Pero los buenos rendimientos (normales) y la renta obtenida de esa producción, corta una racha negativa que lo traía al productor al borde de la quiebra.

Entre Ríos cierra la campaña 2016/2017 con una producción récord que superó las 7 millones de toneladas de granos, donde la soja solamente ocupó el 61% de la superficie implantada, el maíz el 16% y el trigo el 13%. Completaron el sorgo con el 6%, arroz con el 3%, lino y girasol con el 1% restante. Toda esa producción determinó un rendimiento promedio que también fue el más alto con 3.563 Kg de granos por hectárea sembrada y un precio de $ 3,019 por cada uno de esos kilos.

Como hacemos todos los años en esta revista, valoramos la producción de cada cultivo al momento de finalizar su trilla con el detalle que se encuentra en los gráficos. El resultado final dice que la producción agrícola entrerriana fue de $ 21.872 millones, lo que significan ingresos superiores al 65% de lo que obtuvieron los productores el año pasado para esta misma época.

Para la economía provincial, incluso –y sobre todo- para las arcas estatales, los ingresos del agro son una de las mejores noticias del año.
En general, los productores podrán achicar y refinanciar deudas a más largo plazo. Podrán pensar mucho más tranquilos y planificar con más margen la nueva campaña que está comenzando con la siembra de trigo. Podrán volver a mirar su equipamiento, su tecnología disponible y pensar en las necesidades que tiene para renovar equipos e incorporar la tecnología que está disponible en el mercado y que le ayudará a mejorar su productividad para las próximas campañas.

Esos ingresos genuinos son los que rápidamente se vuelcan desde las pequeñas localidades y poblados de la Provincia y se mueven hacia las ciudades cabeceras de los 17 departamentos. Es el comienzo de los ciclos virtuosos de la economía basados en la producción.

Lo que viene es la transformación de esos granos en productos con mayor valor agregado. En algunos casos tranqueras adentro y en otros con las industrias que tenemos en la región. Es fundamental trabajar más firme en la retención de la mayor parte de esa materia prima y su transformación. En alimentos balanceados, en aceites, en biocombustibles o en carnes, entre muchas otras opciones. Ese es el desafío que seguimos teniendo y el que hay que lograr en el menor tiempo posible. Tenemos la materia prima. Tenemos la capacidad. Tenemos los actores para hacerlo y la inteligencia necesaria para llevarlos adelante. La tecnología se adquiere con recursos y la política se establece, con decisiones.
Una producción de OLEINIZAK
X-Más © Copyright 2017 - Todos los derechos reservados advertis