cerrar

Actualidad

20/03/17

Industria de la construcción, la otra pata

La industria de la construcción es considerada “madre” de industrias por el alto nivel de reactivación que produce en la economía. Desde la producción de cemento, acero y asfalto, hasta impactar en sectores tan diversos como la forestación.
  • Imprimir
  • Enviar
¿Qué va a pasar en este 2017? ¿Cómo estará la economía en la Provincia? ¿Cuándo comenzará el tan anunciado “segundo semestre”? Son solo algunas de las preguntas que se repetían bidireccionalmente en la mayoría de las charlas que mantuvimos con los emprendedores, hombres de negocio y funcionarios de todos los órdenes en estos dos primeros meses del año.

Las respuestas fueron variadas y acordes a cada rama de nuestra economía, pero hay denominadores comunes que nos permiten ser optimistas en este sentido.

Primero, el campo: después de casi cinco años donde por diversos motivos en cada campaña la cosecha de granos entrerrianos no arrojó resultados económicos favorables, parece que nos encaminamos a un final de año agrícola que podría revertir la tendencia del último quinquenio en materia de números. El trigo ya dejó buenos resultados de producción y de renta. El maíz se está cosechando también con buenos a muy buenos resultados, y se espera por la soja – de acuerdo a los datos de la Bolsa de Cereales para fines de febrero-, que se encuentra con el 90% del área sembrada en condición entre buena a muy buena.

De culminarse en mayo con una buena cosecha general, se esperarían ingresos importantes durante el segundo cuatrimestre a la economía provincial, sintiéndose el impacto desde los pueblos más pequeños hacia las grandes ciudades. Las primeras estimaciones conservadoras –sobre producto todavía abstracto- hablan de 21.000 millones de pesos. La cifra supera holgadamente en un 50% a lo que fue la campaña anterior. Pero todavía hay que esperar.

El segundo factor que puede dar un fuerte impulso inmediato a nuestra economía regional es la construcción.
Como “madre” y reactivadora de industrias es la otra gran pata para impulsar el desarrollo económico.

La foto del sector
Según los datos de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) reflejados en el informe del mes de febrero del Instituto de Estadísticas y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), mostraron que el consumo de cemento arrancó el año 2017 en expansión. Por tercer mes consecutivo, este indicador evidenció una variación interanual de signo positivo en el total nacional, en este caso del 1,8% y llevó el nivel de consumo a ubicarse por encima de las 873.000 toneladas superando así todos los registros observados desde el año 2012 hacia atrás.

Sin embargo, en el proceso de recuperación que empezó a vislumbrarse en noviembre, subyace aún una gran heterogeneidad territorial. Con provincias como Misiones (+27,3%) y Tucumán (+16,3%) que registran un marcado incremento interanual, o los casos de Santa Fe (+9,7%) y el interior de la Provincia de Buenos Aires (5,9%), otras 15 provincias Argentinas siguen con números negativos, entre ellas Entre Ríos (-6,8%).

En el mismo capítulo y tomando el año 2016 comparado con 2015, la nuestra es la cuarta provincia con mayor caída de consumo de cemento, solo superada negativamente por La Rioja, Santa Cruz y San Luis.

Durante el mes de diciembre el promedio de ocupación en la industria de la construcción alcanzó los 373.794 puestos de trabajo registrados. En el último mes del año siempre se reduce el nivel de empleo en el sector. Igualmente, la magnitud de la merma en relación al mes precedente fue de las más moderadas de la serie histórica. En Entre Ríos, la construcción ocupó en ese mes 9.097 trabajadores registrados, una caída del 2,8% respecto al mes anterior.

En la Región Centro las bajas de ocupación más pronunciadas se verificaron en las provincias de Entre Ríos y Córdoba, en donde la cantidad de puestos de trabajo durante el 2016 resultó un 17,1% y un 10,1% inferior, respectivamente, a la verificada un año atrás.

El promedio de las remuneraciones percibidas por los trabajadores registrados de esta industria ascendió en diciembre a los $18.738 incluyendo el proporcional del medio aguinaldo. De esta manera, la media salarial marcó una expansión del 31,7% en relación a lo verificado en igual mes de 2016.

En cuanto a los permisos de edificación relevados por el INDEC en la muestra de 41 municipios de todo el país, en el mes de diciembre se incrementó un 11,3% con respecto al registro de igual mes de 2015.

No sucedió lo mismo en Entre Ríos. Como estamos acostumbrados, los números de nuestra provincia siempre vienen más retrasados. El informe sobre los primeros nueve meses del año de la Dirección de Estadísticas y Censos, dice que la superficie construida llega a un total de 500.200 m2, ubicándose un 17,6% por debajo de los 607.300 m2 edificados en el mismo período del año 2015.

Solo 3 de las 15 ciudades entrerrianas relevadas por el organismo tuvieron resultado positivo en los primeros 9 meses de 2016: Gualeguay (+50,9%), Crespo (+24,3%) y Villaguay (+12,6%), mientras que el resto representaron números negativos en cuanto a la cantidad de metros cuadrados construidos, siendo Gualeguaychú (-40,9%), Victoria (-48,3%) y Chajarí (-49,1%) las de peores registros. Las dos principales ciudades entrerrianas se ubicaron cercanas a la media provincial: Concordia (-8,2%) y Paraná (-18,2%).

Volviendo al informe del IERIC, la buena noticia que tendrá mayor impacto en 2017 viene del crédito hipotecario. En diciembre de 2016 mostró un fuerte incremento hasta alcanzar $ 2.020 millones, valor que implica un crecimiento del 60% mensual y del 245,5% en relación con igual mes de 2015. El promedio mensual de otorgamiento de crédito durante el año 2016 alcanzó a 662,2 millones de pesos, siendo 2,5 veces el de 2015.

En definitiva y como resumen de todo lo expuesto, se comienza a ver una mejora en los números de la industria de la construcción que permite inclinar la curva de caída a un incipiente repunte, pero que todavía en nuestra provincia de Entre Ríos no se está notando como en buena parte del resto del país.

Algunas razones del freno en Entre Ríos
Para el ingeniero Miguel Marizza, presidente de la Delegación Entre Ríos de la Cámara Argentina de la Construcción, “hay que diferenciar bien el discurso de la realidad. En términos objetivos es indudable que el Gobierno Nacional decidió que la industria de la construcción sea uno de los motores de la reactivación, tanto con la obra pública como con la obra privada. En la obra privada ya hay algunas imágenes de lo que vendrá a través de los créditos hipotecarios. Si bien ya hay algunos anuncios todavía se está trabajando entre los bancos, el Gobierno y la Cámara Argentina de la Construcción para ver cómo el sector financiero participará en el apoyo al sector privado durante la construcción, o qué tipo de ofertas tendrán estas entidades hacia la demanda que existe”.

Otro de los puntos que pueden activar la obra privada son los fondos provenientes del blanqueo de capitales. La operación puede ser superior a los cálculos estimados por el Gobierno y la industria de la construcción puede ser uno de los grandes beneficiarios para su canalización. “Lo que pasa es que se está cambiando de un modelo a otro”, dice Marizza. “Es un montón de plata que no estaba en el circuito y ahora podría ingresar. Es posible que esa plata antes generara un tipo de construcción a otros costos (por no estar en el circuito). Ahora, al entrar en el circuito formal no puede volver a operar como lo hacía antes. En realidad hay un gran tema de equilibrio de costos que hay que ver cómo se resuelve en la práctica y a medida que vayan apareciendo los proyectos se verá cuál es su impacto”.

En ese contexto la demanda tendrá un rol fundamental. “La construcción de edificios vendrá más asociada a los efectos que tendrán los créditos hipotecarios y ahí comienza la simbiosis de qué es posible. Hay que tener en cuenta que hoy para un crédito de $ 1 millón (equivalente a un departamento de 1 dormitorio) hay que tener un ingreso del grupo familiar de entre $ 45.000 y $ 50.000 y eso achica mucho la punta de la pirámide. Si querés ir a un departamento de tres dormitorios, el salario del grupo familiar debe estar entre los $ 90.000 y $100.00”. Esos números explican por qué la construcción de edificios está centrada en pequeñas unidades.
Respecto al crédito hipotecario el presidente de la Delegación entrerriana explica que “el Procrear que ayudó fue el de 2014-2015, que inyectó plata en la clase media – media alta, que tenía un poco de dinero ahorrado o recibió ayuda de algún familiar y pudo construir su casa propia. Pero eso casi tuvo su techo. Hoy comienza la demanda en serio, la del trabajador asalariado formal, que es donde hay que poner en línea las cosas”. El desafío en este ámbito se traza sobre lo que se está discutiendo a nivel nacional: encontrar las herramientas válidas –como pueden ser las UVI- para acomodar las tasas, garantías y plazos y las relaciones de salarios, ingresos y costos.

En lo que refiere a obra pública, Marizza reconoce la decisión de los Gobiernos (Nacional y Provincial) de dinamizarla, pero también sabe que los proyectos llevan un tiempo más amplio desde su elaboración hasta la puesta en marcha. “Entre septiembre y diciembre tuvimos otro freno importante en las obras, y en enero aparecieron los fondos para poner nuevamente en marcha el tren. Los datos comienzan a mejorar, principalmente por lo bajo que estaban. Cuánto repercutirá… creo que todavía son más anuncios que realidades. Se está hablando de mega obras públicas, pero eso lleva mucho tiempo de papeleo, estudio, proyecto, licitación… Si hablamos de un inicio real en Entre Ríos lo tomaría recién para el segundo semestre. No lo veo antes porque las decisiones que faltan tomar. Pero aún así es positivo”.
Los anuncios en materia de obras públicas a nivel nacional pasan por el Plan Belgrano o Patagonia, tanto para el norte como el sur del país entre las más importantes. En Entre Ríos se está trabajando para canalizar el crédito otorgado por los chinos para los acueductos del norte entrerriano con obras de infraestructura complementarias. Hay obras de saneamiento para Concordia, Colón y Concepción del Uruguay. Pero no mucho más de gran importancia. Para el puente entre Paraná y Santa Fe todavía falta mucho.

La falta de recursos económicos y financieros propios limita drásticamente a las autoridades la capacidad de planificación.

Como muestra, dos datos: el primero, un informe de prensa de Vialidad Provincial en el mes de diciembre pasado “destaca” la inversión de $ 166 millones para recuperar los 26.035 kilómetros de ripio que tiene la provincia. Algo así como $ 6.376 por kilómetro. El segundo, otro anuncio en diciembre del “Plan Verano” con el objetivo de realizar en 277 establecimientos escolares reparaciones diversas con una inversión del tesoro provincial estimados en $ 32,5 millones. Algo así como $ 117.328 por establecimiento para tareas de mejoramiento de los sistemas eléctricos y sanitarios, arreglo de desagües pluviales, reparaciones de humedades en mamposterías y cielorrasos, reparaciones de aberturas, entre otros. Difícil que alcance (o mejor dicho, que haya alcanzado).

La situación de las empresas
El descalabro que sufrió el sector en los dos últimos años produjo un fuerte impacto entre las empresas. De haber llegado a una plena ocupación con problemas para sumar más gente a sus planteles y unos 10.500 trabajadores registrados, cayó a menos de 8.000 en poco tiempo y con serias dificultades para sostener los empleos que quedaron. Miguel Marizza explica claramente la situación del sector: “Hoy el problema para cualquier pequeño o mediano constructor pasa por lo impositivo y lo financiero. Cuando te sentas a hacer un análisis de tu empresa, miras con el contador todos los costos por rubro que tenés, te dice todas las rendiciones de impuestos que hay por delante… y te pasas 15 días analizando cómo cobras y pagas para tener los menores costos financieros y no desviarte de cada norma impositiva que existe. Es la pura realidad. La coyuntura te absorbe los tiempos y el pensamiento estratégico. Lo urgente nos está sacando de lo importante. Hoy se están produciendo grandes avances en tecnologías, materiales, nuevas formas constructivas. Somos muy conscientes de eso. Hoy de 1 a 10 en Entre Ríos, nuestras empresas están en un 4 o 5 como máximo con esas nuevas tecnologías. Tenemos mucho por mejorar y avanzar, y ahí es donde juega un papel fundamental la Cámara de la Construcción. Es la que, principalmente en este contexto, tiene que mostrar el norte, ayudar con las capacitaciones al menor costo posible porque es absolutamente necesario, porque estamos retrasados y no hay más margen. Insisto, el problema es que después de pensar toda la coyuntura para resolverla y atravesarla, nos queda muy poco espacio para dedicarlo a la capacitación o a la incorporación de tecnología. Si no resolvemos la coyuntura, se termina la empresa y todo el resto no sirve de nada”.

Optimismo a pesar de todo
Como todo empresario de cualquier rubro, el optimismo prima. “No creo que sea un excelente año. Tampoco será el 2016, pero seguirá siendo difícil. Soy optimista porque se están discutiendo más cosas que tienen más lógica, sobre todo desde lo privado. Hablar de la unidad de cuenta para la construcción, y si esto se adopta desde el sistema financiero estatal y privado, estaría generando una autovía que tendrá continuidad en el tiempo más allá de los cambios políticos. Es bueno porque abre caminos a mediano y largo plazo, que te permiten organizarte de otra manera. En cuanto a los esquemas de obra pública, hay demandas insatisfechas que son naturales, independientemente de las coyunturas. Las sociedades crecen, necesitan servicios, hay un cambio climático que obliga a desarrollar nuevas obras. Hay realidades que hay que solucionar. En definitiva, este 2017 puede ser mejor que el año pasado, pero todavía creo que falta para una “explosión” de la construcción”, finalizó Miguel Marizza, presidente de la Delegación Entre Ríos de la CAC.
Una producción de OLEINIZAK
X-Más © Copyright 2021 - Todos los derechos reservados advertis