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Actualidad

12/01/17

“Hay un freno en Nación y en Provincia”

Especial revista X-Más - Diciembre - El presidente de la Delegación Entre Ríos de la Cámara Argentina de la Construcción, Migual Marizza, hace el balance del sector que debe motorizar el resto de la economía.
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“El 2016 fue un año de transición, de cambio de un modelo a otro. Es un balance difícil. La industria de la construcción comenzó a frenarse a finales del 2015 y se hizo evidente en el primer trimestre del 2016, tanto en obra pública como en obras privadas que no sabía dónde estaba parada ante las nuevas reglas. Hubo un lapso de gran incertidumbre. Luego se empezó a hablar del segundo semestre, más adelante del último trimestre. La caída de los índices en la actividad y en la mano de obra hizo que el gobierno reaccionara, pero en definitiva, estamos todavía en la misma situación que en el 2015, con un freno tanto en Nación cono en la Provincia, y con problemas de pagos”. Así arranca el diálogo del ingeniero Miguel Marizza, presidente de la Delegación Entre Ríos de la Cámara Argentina de la Construcción con X-Más. De frases precisas, el empresario no duda a la hora de responder sobre la actualidad del sector.

– ¿Cómo reaccionó el gobierno ante este panorama?
– A mitad de año se vio una reacción estatal, sobre todo en viviendas y pequeñas obras que son las que mueven a las PYMES; las obras grandes, de menor consumo de mano de obra, continuaron con el ritmo normal. En septiembre y octubre se fueron normalizando los pagos, pero en noviembre y diciembre se frenaron otra vez. El panorama es complicado porque este atraso genera más deuda y encarecimiento de costos para el Estado.

– ¿Esto sucedió a nivel provincial y nacional?
– Sí, en ambas jurisdicciones. A nivel nacional en el primer trimestre el gobierno de Cambiemos quiso ver qué había, cómo se habían realizado las obras, si estaban bien certificadas. Cuando terminaron ese diagnóstico empezaron a querer arrancar, y ahí surgió el tema del retraso de los valores por la suba de la inflación y la devaluación del dólar. En ese momento salió la resolución de Ministerio con el Coeficiente de Empalme, pero que aún no se han enviado esos fondos desde Nación al IAPV. A pesar de esto, en Entre Ríos se pudo mantener las obras en viviendas, con uno de los mejores índices de ejecución de Presupuesto de la Argentina, pero a nivel Nación está todo absolutamente parado en el rubro Vivienda.
– ¿Hay cambios en el modelo de gestión de la obra pública de vivienda?
– Es una etapa de transición. Se ha hablado mucho del financiamiento de los bancos, de fideicomisos, de asociaciones público-privadas, pero en la práctica todavía no hay nada de eso. Hay que crear un montón de instrumentos que aún no están disponibles. A nivel macro, es complicado el panorama, hay problemas económicos, hay déficit. La bolsa quizá que puede crecer un 30%, pero la industria y la construcción no.

– ¿Qué problemas se ven en la provincia de Entre Ríos?
– La provincia es deficitaria y la variable de ajuste es la obra pública. Esto es más claro que el agua. Problemas financieros siempre hubo con el Estado, el tema es que hoy se están alterando los sistemas administrativos. Esto es peor que esconder la tierra debajo de la alfombra. Cuanto más se genera este tipo de sistemas, más cuesta sacarlo con el paso del tiempo. Que lleguen certificados de obra al Ministerio de Economía y éste no tenga la plata, ha pasado siempre. Se negocia y se buscan las formas. Pero hoy no se emiten los certificados y eso es grave. Además de ilegal, impacta en los costos y van a subir los valores de las obras. Con el agravante que las más perjudicadas con este sistema son las empresas chicas, que no tienen espalda financiera para bancar esto. El riesgo es que estas empresas pequeñas, familiares, que arreglan escuelas, centros de salud en el interior de la provincia, se puedan volcar a trabajar con el sector agropecuario y ya no con el Estado.

– ¿Se está estudiando pagar esta deuda con bonos?
– Algo tiene que hacer la Provincia para salir de esta situación. Lo peor es no hacer nada, si es un bono, se verá la manera de ponerse de acuerdo. Hay distintas realidades en las empresas. Para el 2017 hay buenas expectativas con la recuperación del sector agropecuario y esto puede impactar en las pequeñas empresas constructoras del interior.
No todo es pesimismo en el sector. “La construcción, si se estabiliza un poco la inflación, genera un repunte del sector privado. Pero hoy para el inversor es más rentable el sector financiero que invertir en ladrillos”, cierra Miguel Marizza.

Lo cierto es que esta preocupación se traduce en hechos. Distintos miembros de la institución le enviaron a principios de diciembre una nota al gobernador Gustavo Bordet en la que lo notificaron de 3.000 puestos de trabajo perdidos, cuatro meses de atraso en las certificaciones de obras y unas 5.000 fuentes de trabajo en riesgo para el primer bimestre de 2017 sino se agilizan los pagos de obras provinciales y nacionales.
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