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Actualidad

08/09/16

La carga fiscal multiplica el incremento de tarifas

Mucho se ha discutido sobre el incremento de la luz o el gas ¿Pero todo ese incremento es servicio puro? No. Buena parte comprende a impuestos para los tres niveles del Estado, y ante cualquier suba se dispara el porcentaje correspondiente.
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Por Fernando Roberto Lenardón
Contador, Especialistas en temas impositivos


La reciente suba de los servicios públicos como la energía eléctrica y el gas natural comprimido (GNC) utilizado en los inmuebles, ya sea viviendas, comercios, industrias o cualquier otro destino, puso sobre el tapete una serie de discusiones que culminaron en la Justicia.

El costo del bien o servicio, como quiera llamarse a la prestación que se recibe a cambio de lo que cada consumidor paga con la respectiva factura, refleja una serie de problemas que no aparenta tener una única y pacífica solución en el corto plazo, máxime cuando se relaciona ello con la sustentabilidad y calidad de los servicios que le exigimos a las prestadoras, con la conformación de los costos de éstas y con la faceta político – social de bienes (en el sentido económico de la palabra) que resultan tan sensibles a la comunidad.

Ello lleva a reflexionar sobre alternativas viables que permitan, por un lado, ajustar de alguna manera el precio que reciben quienes llevan los productos hasta los usuarios y, por otro, que esta adecuación no impacte de lleno en los bolsillos de éstos últimos.

Con esa idea en mente, solamente resulta menester visualizar las referidas boletas de los servicios para notar que existe –amén del propio costo de los insumos-, otro componente de significativa importancia: los impuestos.

La carga tributaria
Un primer aspecto para analizar como prolegómeno al tema que nos ocupa, radica en la discusión que ha generado rispideces en virtud de la desigual tarifa que pagan los usuarios del interior del país con referencia a los que habitan Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esta situación, sin dejar de ser cierta, no se refleja en el porcentaje de tributos que aquellos pagan, al menos en la mínima muestra que se ha podido relevar.

Este comentario solo se realiza para sugerir que lo tratado aquí trasciende del problema entrerriano para centrarse en todo el territorio nacional, cuestión que es sencillo comprobar a través de la queja generalizada que se percibe, por ejemplo, en las redes sociales.
Dicho esto, se puede pasar a escrutar la composición del costo para los dos servicios mencionados.

Energía Eléctrica
En cuanto a la energía eléctrica, si bien en Entre Ríos el servicio es prestado por distintas empresas, la que abarca la mayor cantidad de consumo y de usuarios es ENERSA (sociedad anónima del Estado provincial), empresa que incluso le presta sus servicios a distintas cooperativas que actúan de esta forma de subdistribuidoras, mayormente para áreas rurales.

En virtud de esto, conocer la estructura de la tarifa de la primera resulta útil para tener un pantallazo más que completo de lo que sucede en este ítem.

Así, de acuerdo con el Gráfico 1 que se adjunta al presente, el consumo de energía eléctrica tiene el siguiente peso de los impuestos demostrado en el Gráfico 2, para el cual deben hacerse algunas consideraciones:
• Para el caso de los consumidores finales el IVA es un costo más, por cuanto no lo pueden usar para nada (hecho que sí sucede con los comercios). Una cosa más, este tributo se aplica no solamente sobre el costo de la energía sino también sobre la Contribución Municipal del 8,6956% (que hemos simplificado en el 8,7%). Por ello decimos que la alícuota real es del 22,8%.
• El Fondo de Desarrollo Energético prevé una tasa del 0% para los consumos menores a 150KWH, lo que implica domicilios con muy pocos artefactos eléctricos. Si bien no contamos con una estadística exacta, puede decirse con pequeño margen de error que las familias tipos estarán al menos en la escala que va desde los 150 KWH a los 400KWH. Si lo que un domicilio pasa ese tope, la alícuota de este concepto pasa al 18%.
• IIBB resulta la sigla del Impuesto sobre los Ingresos Brutos provincial que, si bien no se discrimina en la factura, el proveedor se lo traslada al consumidor final. Pero a la vez se produce otro fenómeno distorsivo, por cuanto este gravamen forma parte de la base sobre la que se aplican los demás resultando otra vez que existen impuestos sobre impuestos.
• En cuanto a los tributos municipales el esquema es el mismo de los anteriores, si bien lo paga la distribuidora traslada su peso al usuario final. Al respecto vale advertir que la alícuota del 16% de la tasa de alumbrado es la mayor, existiendo una del 15% para determinados sujetos (comerciales, en general).

Visto este detalle, es preciso considerar su peso en la factura. Así, antes del aumento de las tarifas, el cargo fijo mensual por energía era de $ 18.38, mientras que el monto variable por el consumo de energía era de $ 90.60. Esto sumaba un total de $ 108,98.
Ahora, para el mismo consumidor y con el mismo rango de consumo, da un monto de $ 41,62 y $ 246,81, cuyo total de $ 288,43. Esto arroja un incremento en el costo “puro” de la energía de 164%.

En tanto, la carga impositiva sigue siendo la misma en términos porcentuales. Pero, para que quede claro, lo reflejamos en el Gráfico 3. Como se observa, el incremento porcentual al final de la boleta se mantiene en el 164%. Pero al comparar valores absolutos se ve que el titular de vivienda, no paga $ 173,59, sino que el incremento provocado por la suba de la tarifa le implica que ahora abonará $ 292,57 de más.

En definitiva un 41% aproximadamente del precio del servicio de energía eléctrica se lo lleva el Estado en la suma de las tres jurisdicciones.
Este mismo análisis puede trasladarse para el caso de los comercios y también de la industria.

En estos casos, la alícuota del IVA para los Responsables Inscriptos no es del 21% sino del 27%, aunque aquí deberá tenerse en cuenta que los contribuyentes podrán tomar este gravamen como crédito del monto que, mes a mes, habrán de ingresar a AFIP.

De cualquier manera, si bien no constituiría un costo para los comerciantes e industriales, igualmente termina repercutiendo en el bolsillo de los consumidores finales, por el propio esquema de tributación que va trasladando el peso hacia las etapas siguientes y, se sabe, la última es la de los consumidores finales. Así que tanto el precio del verdulero, como del que vende útiles como también del fabricante de llaves, habrá de tener, si efectuó bien sus costos, la absorción de este tributo.

En tanto, la provincia exime del Impuesto sobre los Ingresos Brutos a la energía que se usa en el comercio y la industria dentro de nuestro territorio, aspecto que nos ha servido de ejemplo para la reflexión que realizaremos como conclusión de este trabajo.

Esto, en cambio, no es replicado por las municipalidades entrerrianas, quienes perciben la contribución del 8,65956% ya referida para quienes tengan su instalación dentro del ejido. Solamente dejan de gravar con la tasa de alumbrado público a las industrias (en los comercios es del 15%).

Es decir que, en estos casos, y sintetizando; tenemos que al comercio, la carga tributaria es de 54,35% en Paraná. Mientras que la industria soporta “solamente” el 39,35%.

Gas natural comprimido
Para no sobreabundar con cálculos, digamos que el porcentaje de tributos sobre el precio del servicio alcanza al 26,53%, alícuota formada por el Impuesto sobre los Ingresos Brutos al transporte (0,35%) y a la distribución (3,65%); Ley 25413, al transporte (0,11%) y a la distribución (0,33%). Sobre ellos, se aplica el IVA del 21% (que se transforma en 21,93% si se lo toma solamente sobre los “costos puros” y el Subsidio de la Ley 25565, del 0,13% (que se va al 0,15% cuando se toma sobre “costo puro”).

Resumiendo, la comparación para una familia es la que se muestra en el Gráfico 4 y se desprenden varias reflexiones y aclaraciones:
• En las boletas “viejas” se cobraba un concepto de “Costo del Gas Importado”, que rondaba en el 28% del que hemos denominado “Costo del insumo en el cuadro”. Éste, por ahora, no se está percibiendo.
• En cuanto al costo variable, antes era de 0,470448 por m3 y ahora es de 1,437289 para igual medida.
• Como se aprecia, si bien el costo del gas subió $ 45,36, en la realidad los consumidores domiciliaros habrán de pagar $ 57,39, yendo la diferencia a las arcas del Estado.

Un aporte para la reflexión
Nadie en su sano juicio puede proponer que se eliminen en forma absoluta los tributos, por cuanto estos constituyen, como todos sabemos, la contribución que los ciudadanos realizamos para hacer viable la vida en sociedad.

Las alternativas que se han procurado a lo largo de la historia siempre han dado peores resultados que lo que genera esta carga
Sin embargo, ello no invalida según creemos, la necesaria discusión dialéctica respecto al nivel ideal que el peso de los tributos ha de llevar sobre la masa de bienes y servicios que se comercializan.

En este caso, existen dos posiciones que, aunque válidas, se contraponen. Por un lado, la necesidad de ajustar los precios de los insumos, si es que se quiere mantener sustentables la distribución de energía y gas a los inmuebles. Por otro, el excesivo impacto que ha tenido ese ajuste sobre los comercios e industrias y, en definitiva, siempre sobre los particulares.

Este dilema de hierro requiere encontrar una alternativa que permita lograr, al menos en parte, que ambos objetivos se cumplan y, en ese camino aparece necesario analizar la estructura tributaria que recae sobre estos bienes, por cuanto se ha demostrado que no es menor y que, en definitiva, ha incrementado el impacto de la suba de tarifas en función de que se aplican en forma proporcional.

De nuevo, no se trata de proponer alegre y despreocupadamente la eliminación de los impuestos pero sí de estudiar seriamente el esquema fiscal del Gobierno, para verificar si el nivel de exacción es razonable y si –en definitiva-, las urgencias de Caja no atentan contra la sustentabilidad económica de la provincia.

En este análisis, se hace hoy más que nunca indispensable estudiar la racionalidad del gasto público, con miras a eliminar todo aquello que sea superfluo o improductivo (en este sendero resultan plausibles las recientes señales del Gobernador de la Provincia). De lo contrario, toda reducción de carga tributaria será imposible.
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