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24/07/16

Sistemas de gestión de la energía, eficiencia y competitividad

Por Hugo Azzolina - Aunque el consumo de energía primaria por unidad de producción económica ha mejorado a nivel mundial desde 1990, el aumento constante en la producción de bienes y servicios, se ha expandido a niveles inéditos.
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Escenario energético actual
Aunque el consumo de energía primaria por unidad de producción económica ha mejorado a nivel mundial desde 1990, el aumento constante en la producción de bienes y servicios, se ha expandido a niveles inéditos, tanto en la demanda de recursos naturales como en el consumo de energía. El creciente valor de los recursos energéticos, ha magnificado su relevancia en la estructura de costos de las empresas. En cuanto a nuestro país (fuertemente dependiente de la importación), la abrupta suspensión de los subsidios a todas las formas de energía imponen urgentes medidas de ahorro a las organizaciones, a fin de sostener su sustentabilidad y competitividad. Sobre todo para las PYMES, el ajuste tarifario representa una real amenaza, lo que exige implementar medidas de reducción del consumo de energía en todas sus formas (gas y otros derivados de petróleo, carbón, electricidad, etcétera).
A tales efectos, es posible emprender medidas aisladas o parciales de ahorro, o implantar un sistema de gestión de la energía (SGE), que permita obtener resultados óptimos, sistemáticos y permanentes.
Un SGE está organizado sobre la base de una serie de criterios, procedimientos y recursos que permiten diseñar los procesos, tanto productivos como de apoyo, para identificar oportunidades de mejora en el desempeño energético y fijar objetivos generales y metas específicas, e implementar las acciones necesarias para lograrlo, manteniendo la productividad y calidad de los productos.

El modelo ISO 50001 de gestión de la energía
Diversos modelos de SGE se han empleado en las últimas décadas provenientes de diferentes lugares del mundo, los que fueron sentando las bases conceptuales para que en 2011, luego de años de trabajo en una comisión ad hoc integrada por más de 50 países (en la cual el nuestro estuvo representado por IRAM), ISO –Organismo Internacional de Normalización-, publicara la Norma ISO 50001 de Gestión de la Energía. Esta es una norma certificable por una entidad que integra el Organismo Argentino de Acreditación (IRAM, TUV, SGS, BVQI, etc.), el que audita el cumplimiento de los requisitos, y emite en consecuencia un certificado.
Aún cuando la norma tenga también como objetos el ofrecer un marco para instalar un SGE o realizar una autodeclaración de conformidad, la certificación por una entidad acreditada es una evidencia ante terceros, de que el SGE se ha implementado eficazmente, manteniéndo y mejorando el desempeño energético de la organización en forma continua.
Luego de la publicación de la 50001, ISO continuó la serie con las 50002 de Auditorías Energéticas, y la 50004 de Orientaciones para la Implementación. La ISO 50001 mantiene la organización de alto nivel correspondiente a otras normas ISO más populares, tales como la 9001 y la 14001, con capítulos correspondientes a las cuatro etapas de un sistema de gestión de mejora continua: Planificar (diseñar el sistema, e identificar oportunidades de mejora), Hacer (llevar adelante las acciones necesarias), Verificar (revisar, medir, inspeccionar, auditar), y Actuar (implementar las medidas de mejora).

Objetivo 50001: mejorar el desempeño energético
El desempeño energético que la norma ISO 50001 se propone mejorar, está referido tanto a la disminución de consumos de energías de fuentes fósiles, como a la sustitución por fuentes renovables, siendo ambos factores directamente incidentes en la prevención de la contaminación y la generación de gases de efecto invernadero. En tal sentido, puede integrarse totalmente con sistemas de gestión ambiental, estudio de ciclo de vida de productos y control de la huella de carbono de procesos y productos.

La implementación en la práctica
En la práctica, la metodología consiste en trazar un mapa completo de procesos de la organización o definidos para el SGE, identificando las fuentes de uso y consumo de energía (motores, calderas, hornos, luminarias, dispositivos con resistencias eléctricas, vehículos y maquinarias). Luego se analizan opciones de mejoramiento del consumo (disminución o sustitución), las que pueden incluir desde mejores prácticas (revisión, mejora en controles operacionales, capacitación de los recursos humanos, etcétera) como el análisis y realización de los cambios en la infraestructura, el equipamiento y los procesos. Luego estas opciones son evaluadas y seleccionadas de acuerdo con las prioridades y objetivos de la organización, tanto energéticos, como ambientales, económicos y de producto.
En las diversas etapas la organización puede contar con intervención de una entidad o consultora con experiencia y equipamiento que sustituyan recursos internos insuficientes.
Un proyecto normal de implementación para certificación por tercera parte insume entre 12 y 18 meses, logrando un rápido retorno de la inversión.
Una vez realizado el análisis y jerarquización, se ha determinado en una empresa manufacturera que un factor de consumo significativo de energía en su fábrica lo constituye su horno rotativo alimentado por gas natural, por lo que se evalúan opciones para optimizar su consumo.
Luego del análisis teórico y simulaciones correspondientes, podemos obtener como opciones: primero, posibles controles operacionales de volumen de material procesado por unidad de tiempo, temperatura de la llama de calentamiento, sentido y/o velocidad de rotación, acondicionamiento del material ingresante (granulometría, humedad, etcétera), caudal de aire inyectado; segundo, cambios menores en la infraestructura, como cambios en el sistema de combustión o inyección de aire, modificación del ángulo de inclinación, incorporación de material aislante; tercero, cambios mayores, como sustitución del cilindro por uno de diferente longitud, diámetro, composición aislante o instalación de una torre de recuperación de aire caliente, reemplazo de motores y elementos mecánicos.
Se realiza luego una matriz de evaluación de las expectativas de mejora y requerimientos de inversión y compromiso de recursos para las diversas opciones, y se selecciona e implementa la más conveniente para la empresa.
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