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Actualidad

29/03/16

Sinceramiento energético

Nos abocamos a examinar el retraso tarifario en el sistema de energía eléctrica y los nuevos valores para el consumo, pero para poder entender la situación actual es bueno remitirnos a la base del problema que causó la distorsión.
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A nadie debe extrañarle que nos encontremos con una economía nacional desfasada. Negarlo es como querer tapar el sol con la mano. Los últimos años nos hemos pasado negando la inflación, aumentando el déficit fiscal a valores incontrolables y separándonos del mundo (déficit de la balanza comercial 2015 de U$S 3.035 millones), a esto no podía estar ajeno el sistema energético que presenta un déficit en 2015 de U$S 4.614 millones amortiguado por la caída de la actividad en el país y el precio internacional del crudo (en 2014 el déficit fue aproximadamente de U$S 7.500 millones).

Ahora bien, el dilema que se plantea es el de seguir así o comenzar a mostrar indicios de un país normal, más allá del color político e ideología que cada quien quiera adoptar, creo que necesitamos tomar las riendas para recuperar la inversión y niveles de actividad que nos permitan salir de este estancamiento.

Planteadas entonces las necesidades nos abocamos a examinar el retraso tarifario en el sistema de energía eléctrica y los nuevos valores para el consumo propuestos por el Ministerio de Energía y Minería de la Nación, pero para poder entender la situación actual es bueno remitirnos a la base del problema que causó la distorsión.

En el mercado eléctrico existen tres etapas: generación (administrada por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico– CAMMESA), el transporte y la distribución (a cargo de empresas públicas y privadas incluidas las cooperativas). A partir del año 2002 el poder ejecutivo nacional comenzó a otorgar subsidios a la empresa CAMMESA para compensar la diferencia entre el costo de generación y el menor precio al cuál se vende el Kw a las distribuidoras. Paralelamente también comenzó a subsidiar a las dos empresas distribuidoras que están bajo su jurisdicción (EDENOR y EDESUR) controladas por el Ente Nacional de Regulación de la Electricidad (ENRE).


Esto dio como resultado (con el paso de los años e inflación mediante) una distorsión significativa entre lo que pagaban usuarios de distintas provincias, debido a que el estado nacional subsidiaba el 31% de la generación a CAMMESA y aproximadamente el 51% del valor a EDENOR y EDESUR, así un usuario de Capital Federal pagaba solo el 18% del costo de generación de energía, mientras que un usuario cordobés abonaba el 69%, con estos porcentajes para un consumo de 600 Kwh por bimestre (sin impuestos) los usuarios aproximadamente pagaban:
• Córdoba: $ 426,00
• Santa Fe: $ 393,00
• Mendoza: $ 115,20
• Ciudad de Buenos Aires: $ 41,40
(La ciudad de Buenos Aires representa el 40% del consumo de energía eléctrica del país)

Este cuadro distorsionado de valores tuvo un costo para el tesoro nacional (para todos los contribuyentes –los del interior subsidian a los de la ciudad de Buenos Aires y cono urbano bonaerense) de aproximadamente $ 75.000 millones de subsidios en energía eléctrica durante 2015 y $ 142.000 millones si incluimos los subsidios al gas. A esto debemos sumarle el Plan de Convergencia Nacional de Tarifas Eléctricas (al cuál adhirieron las provincias mayoritariamente oficialistas) que congeló las tarifas durante 2014 y 2015.

Pero estas asimetrías tarifarias entre el interior y Buenos Aires todavía no se han solucionado totalmente (el interior sigue financiando el consumo de la Capital Federal). Cierto es que las empresas EDENOR Y EDESUR (que adeudan a la Nación $ 14.000 millones por falta de pago de energía a CAMMESA) han tomado como valor de generación de energía el establecido por el Ministerio de Energía y Minería pero no han adecuado el Valor Agregado de Distribución (VAD, es la utilidad que reciben las distribuidoras y las fija cada autoridad reguladora provincial, para nuestro caso el ENRE), lo que le da un valor por Kw al consumidor menor que el que se paga en el interior del país. El Poder Ejecutivo le ha otorgado un plazo de adecuación que vence el 31 de diciembre de 2016 cuando opere el vencimiento de la Revisión Tarifaria Integral.

Los nuevos valores
Por medio de la Resolución 06/2016 el Ministerio de Energía y Minería de la Nación establece el costo de generación de energía eléctrica y los nuevos valores a los cuales debe comercializarse en el trimestre 01/02/2016 al 30/04/2016. En los considerandos la resolución menciona “Que el abandono de criterios económicos de los precios del Mercado Mayorista Eléctrico distorsionaron las señales económicas, aumentando el costo de abastecimiento (…) que solo una proporción menor del costo fue afrontado por la demanda de energía eléctrica, recurriéndose a los recursos del Tesoro Nacional para cubrir los costos…”

Precio de referencia de potencia (costo generación) $ 1.427,60 (MW por mes)
Precio de Referencia de la energía al mercado:
- En horas pico $ 773,02 (MW hs por mes)
- En horas restantes $ 762,72 (MW hs por mes)
Precio referencia para quienes consumen menos de 300 KW
- En horas pico $ 321,39 (MW hs )
- En horas restantes $ 312,26 (MW hs )
Precio referencia consumo menores a 10Kw – (residenciales)
- En horas pico $ 251,39 (MW hs)
- En hs restantes $ 247,09 (MW hs)

También se establece una tarifa social, lo que se debe resaltar es que el costo de generación establecido es de $ 1.427,60 (MW hs por mes) y la tarifa plana para consumos mayores se estableció en $ 773,02 (MW hs por mes) eso quiere decir que todavía el estado absorbe la mitad del costo.

En Entre Ríos
La realidad de la provincia no escapa a lo que sucede en la Nación y el estancamiento de las tarifas (con el transcurso del tiempo), complican la gestión operativa tanto de ENERSA como de las Cooperativas eléctricas (aumento de los costos y tarifas congeladas). En el año 2016, y mediante la Resolución 150/2015 del Ente Provincial Regulador de la Energía (EPRE), la empresa ENERSA realiza una primera actualización de valores tarifarios y otros ítems sustentados en diversos conceptos que figuran en los considerandos de la Resolución pero que no deja de ser un acto de sinceramiento después de dos años de congelamiento de tarifas. A esto se suma la actual Resolución 12/2016 del EPRE que adecua las tarifas a los nuevos valores establecidos por el Ministerio de Energía y Minería de la Nación. En el Cuadro 1 podemos ver la evolución de tarifas en el sector de “Grandes Demandas” que son las que utilizan las Pymes entrerrianas, y en el Cuadro 2 un ejemplo de consumo para tomar una idea concreta del incremento tarifario que se ubica cercano al 115% (a estos valores falta agregarle la carga impositiva – ese es otro tema).

Es obvio que estos incrementos tarifarios van a repercutir en mayor o menor medida en los costos de cada empresa (de a cuerdo a la incidencia que tenga la energía en el costo del producto o servicio), y por ende en el precio final del bien. En teoría este reordenamiento de precios relativos en momentos en que los demás precios de la economía no disminuyen o tienden a bajar constituirá un aumento en el nivel general de precios.

Lo que no debemos dejar de ver es que la energía es un bien con altos costos de generación, que hasta ahora lo pagaba el Estado vía subsidios y nosotros, los contribuyentes, por medio de la inflación que es el más inequitativo y distorsivo de los impuestos.

A manera de reflexión cabe la pregunta del por qué un país que tiene una de las mayores reservas del Shell oil y Shell gas del mundo tiene estos problemas de producción y consumo de energía. Quizás la respuesta la comencemos a encontrar si terminamos la discusión y planteamos en serio qué modelo de país pretendemos con los recursos que tenemos. De no ser así seguiremos como hasta ahora en la vidriera de los cambalaches viendo llorar la biblia junto a un calefón (E. S. Discépolo).
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