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Actualidad

30/12/15

Cambia el humor, no la preocupación

Diciembre de 2015 será recordado como un cambio de ciclo, el tiempo dirá si para bien o para mal, pero la necesidad de cambiar actores retumbaba en buena parte de la sociedad, principalmente la ligada a la generación de trabajo y la producc
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Diciembre de 2015 será recordado como un cambio de ciclo, el tiempo dirá si para bien o para mal, pero la necesidad de cambiar actores y vientos retumbaba en buena parte de la sociedad, principalmente la ligada a la generación de trabajo y la producción de bienes. Como hacemos anualmente, consultamos a más de medio centenar de empresarios para ver cómo les fue en 2015 y cuáles son las perspectivas para el año que comienza.

Por Martin Oleinizak

Sobran los dedos de una mano para contar cuáles son los sectores económicos que no tenían problemas graves en sus economías antes del mes de diciembre. .

Y decimos antes del mes de diciembre porque la elaboración del presente informe se hizo en forma simultánea con la asunción de las nuevas autoridades. Los sondeos de opinión que dan sustento al presente artículo se realizaron en los cinco días hábiles que hubo entre el viernes 4 y el viernes 11 de diciembre inclusive, en plena ebullición de las novedades sobre la conformación de los nuevos gobiernos, más en el orden nacional que en los provinciales y municipales.

En ese contexto de gran incertidumbre, donde la discusión salía del plano económico y se trasladaba a si Cristina iba o no a ponerle la banda al nuevo Presidente electo, llevamos adelante el sondeo que incluyó a empresarios de toda la provincia de Entre Ríos que representan un 23% a Pymes con menos de 20 empleados, un 48% a aquellas que tienen entre 21 y 100 empleados y el restante 29% a empresas con más de 100 empleados. Como mostramos en el mapa, más adelante, todos los sectores comerciales fueron tomados en cuenta en el relevamiento, desde las industrias tradicionales hasta las de software; desde productores agrícolas hasta empresas integradas desde la producción primaria hasta la industrial, desde los servicios a los comercios; Todos aceptaron contestar sin reparos el cuestionario común que preparamos y sus respuestas individuales las encontrarán en las próximas páginas, mostrando la realidad de cada una de ellas.

2014 No llegó a ser un buen año.
Por primera vez desde que hacemos esta revista –incluyendo cuando lo hacíamos en formato de suplemento en El Diario- el promedio del balance general de todos los consultados no alcanza a ser Bueno. Dos años atrás el resultado general había dado 3,52 (en el medio de bueno y muy bueno); el año pasado apenas pasó la calificación de Bueno (3,02). En este 2015, la nota promedio fue 2,92, un Regular alto y solo cerca de haber sido Bueno.

Saliendo del resultado general, las opiniones particulares de los empresarios dijeron que para el 25% fue Muy Buen año y el 52% Buen año (Gráfico 1). Entre ambos, está el 77% de los empresarios que dieron por aprobado a 2015 en lo que a sus empresas se refiere (el mismo resultado en 2014 había sido del 79%. Gráfico 2 y 3). Para quienes no colmaron sus expectativas el 17% dijo que fue Regular y el 6% restante directamente lo calificó como Malo.

La percepción estuvo dominada por lo extenso que fue el año electoral. La incidencia de las elecciones y todos los períodos pre y post elección quitaron del eje el trabajo de los funcionarios basados en los problemas del país y su economía, para atender las situaciones (muchas veces personales) que eran determinantes para los espacios políticos a los cuales pertenecían.

Un economista de la UIA que estuvo por Paraná decía en nuestro programa de TV en el mes de mayo que “no hay que esperar medidas de fondo para solucionar ningún problema económico hasta después de las elecciones finales. Los conflictos que se sucedan solo recibirán respuestas para ganar tiempo”. Y de esa manera transcurrió el 2015.

Los conflictos se fueron sucediendo y agravando, con sectores al borde de la quiebra como el lechero y el citrícola, o con serias dificultades en algunos de sus eslabones, como el avícola. A ellos hay que sumarles a todos los exportadores, que vieron caer a niveles imposibles sus capacidades competitivas, y quienes siguieron enviando mercaderías al exterior lo hicieron a pérdida y solamente para retener clientes con la esperanza puesta en 2016.

Nuevos gobiernos y perspectivas
Los resultados que arrojaron las largas elecciones provocaron, al otro día de la definición, un giro de 180º en el estado de ánimo en el sector empresarial. Y hablar de “estados de ánimos” no es un dato menor, porque las “sensaciones” son las que determinan la visión de la situación, si se la mira con optimismo o con pesimismo, independientemente del análisis concreto y profesional que requiera una decisión. Los estados de ánimo en los emprendedores son en buena parte los que determinan el aventurarse con los proyectos o esperar.

El 59% de los consultados ven un 2016 Mejor que el año que termina y otro 27% opina que puede ser similar. Solamente el 6% cree que será peor y otro 4% cree que no cambiará, pero desde una visión negativa. Lo que se agrega en los análisis individuales es la certeza que no será para nada fácil. Al momento de sus respuestas estaban solamente las promesas de campaña sobre la quita de retenciones y el ajuste del tipo de cambio. Pero eran dos medidas que se daban por descontadas. La pregunta que flotaba era a cuánto quedaría el tipo de cambio y el impacto que tendrá el ajuste sobre la inflación y el año próximo sobre los sueldos.

Reflejo de ello fueron las principales preocupaciones que tenía cada uno sobre la situación del país y el orden de prioridades que debía dar el presidente Macri a sus medidas (Gráfico 4). “Unificar y definir el tipo de cambio” fue la respuesta más común y que duplicó al resto. La segunda gran necesidad es “frenar la inflación”, para después pedir una “mejora en la competitividad de las empresas” y la “disminución de las cargas fiscales”. Los cuatro temas están directamente relacionados y apuntan a permitir ser viable nuevamente la actividad productiva, para volver a hacer negocios, generar riquezas y crear puestos de trabajos genuinos. “Atender la situación de las economías regionales”, “ordenar las cuentas públicas”, “seguridad”, “reglas claras” y “combatir la corrupción” aparecieron en similares cantidades de veces en las voces de los sondeados.

Hablando del tema nacional preguntamos por las expectativas que les generaba el Gobierno de Mauricio Macri y el 90% manifestó ser optimista y tener “buenas” expectativas, mientras que el 8% manifestó dudas y el 2% restante pocas ilusiones.

Cautela en la provincia

Una de las cosas que más nos sorprendió en este sondeo fue el clamor porque el Gobierno Provincial busque la forma de “alinearse” con el Gobierno Nacional. 12 años de Kirchnerismo y otros más de gobiernos nacionales fuertes nos han dejado el concepto que una provincia no puede ser “viable” si no está “alineada” con el dedo de la Casa Rosada. Tanto Artiguismo que declamó el Urribarrismo para terminar siendo meros súbditos del poder central.

La “Buena relación con el Gobierno Nacional” fue la segunda de las preocupaciones de los empresarios hacia la nueva gestión provincial (Gráfico 5). En primer lugar y con un marcado nivel de preocupación estuvo “la necesidad de equilibrar las cuentas públicas” vapuleadas indiscriminadamente en los últimos años por el Gobierno saliente. Otra preocupación que se repite de los últimos años es “la presión impositiva provincial y municipal”. Recordemos que Entre Ríos es una de las provincias más caras del país en materia impositiva y estuvo a punto de seguir alejándose del resto con otro impuesto a los combustibles que tuvo un rápido e inexplicable freno en la Legislatura antes del cambio de Gobierno. Y en ese orden descendente de demandas al gobierno de Gustavo Bordet apareció también la “necesidad de desprenderse del Gobierno anterior”. Fueron pocos los dirigentes del peronismo que pueden adjudicarse un resultado positivo en las elecciones de Entre Ríos. El flamante Gobernador es uno de esos pocos.

El armado del gabinete provincial –todavía en proceso mientras escribimos estas líneas-, estuvo muy lejos de generar las mismas expectativas que el Gobierno Nacional. Nombres repetidos, dirigentes deslegitimados por el voto –y por el resto de los dirigentes del mismo partido- no suman esperanzas al cambio que se necesita en la provincia. En el sondeo, solamente el 48% de los entrevistados dice tener buenas expectativas en la provincia, mientras que el 15% tiene dudas y el 37% restante dice que sus perspectivas son bajas. En ese análisis desprenden la figura personal del Gobernador Gustavo Bordet, reconociéndolo como “ordenado”, “dialoguista” y “serio”.

A poner el hombro
En este diciembre los cambios se producen por hora. Y seguirá así. Habrá idas y venidas, marchas y contramarchas. Decisiones acertadas y equivocaciones. Pero lo importante está en el mediano y el largo plazo. No caben dudas que será un año difícil, pero de esto ya sabemos todos los argentinos.

En las próximas páginas el balance de las empresas entrerrianas: grandes, medianas y chicas; de producción, industriales, comercios o de servicios. Todas juntas para reflejar de la mejor manera lo que pasó en el año en Entre Ríos y lo que podemos esperar para 2016.
Una producción de OLEINIZAK
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