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Actualidad

31/12/14

Bueno, no más que eso

Un nuevo año se termina y volvemos a tomar la temperatura a los empresarios para ver cómo fuel 2014 y las perspectivas 2015 en ER. Más de medio centenar de emprendedores de todos los tamaños, responden sobre su realidad.
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Por Martin Oleinizak

Las cosas no mejoraron durante 2014. Más bien siguieron la tendencia declinante y ya se ve un sector sin rentabilidad que ha comenzado a endeudarse. No es la mayoría. Pero es un sector importante para la economía entrerriana: la producción agrícola. Y es una luz amarilla para mirar con atención y tomar medidas para que no se multiplique el problema.

A diciembre de 2013, y tomando como referencia este mismo trabajo que acabamos de terminar, la pregunta a los responsables de la evolución de la economía privada en la región sobre cómo les había ido a cada uno en sus empresas, dio como respuesta un 3,52 de promedio, justo en el medio entre un balance Bueno y Muy Bueno. Un año después, la consulta que incluyó a 56 empresarios entre el 25 de noviembre y el 10 de diciembre de 2014, arrojó un balance promedio de 3,02, es decir: Bueno. No mucho más.

El sondeo de opinión intenta ser un resumen de lo que ha pasado en la Provincia y saber cuáles han sido los hechos que han influido positiva o negativamente en el desarrollo de cada actividad. Así también como una guía para entender las expectativas que se generan para 2015 y por dónde puede transcurrir la agenda empresaria.

Se acentúa una caída
El primer dato importante que surge es el acostumbramiento a la complicación de la economía, el constante cambio de reglas, la imposibilidad de sostener planificaciones y la dificultad que ha habido para cerrar un año que en la sumatoria de los balances consultados cerró con apenas un BUENO. La diferencia con 2013 es que se incrementa (duplica) la cantidad de empresas que dijeron terminar un año regular. Asimismo, sumadas las respuestas que aprobaron el año, el 79% cerró un 2014 con balance positivo.

De ninguna manera es poco. Pero la tendencia a decaer en relación a los dos años anteriores (en 2012 había aprobado el 90% y en 2013 el 87%) no puede seguir sucediendo y es un síntoma claro de que la economía argentina necesita correcciones.

¿Qué pasó con las inversiones? El año pasado el 75% de los empresarios manifestó que tenía intenciones o necesidades de llevar adelante inversiones importantes que les permita mejorar la capacidad productiva e incorporar más tecnología a sus procesos. Lo cierto es que solamente el 52% de los consultados lograron cumplir con ese objetivo y el 8% lo hicieron parcialmente, al reducir lo previsto. En este grupo que suma el 60% hay una gran mayoría que bajó el ritmo y prolongó el desembolso de capital durante más tiempo, incluso sin terminarlas en el presente año. Quienes más complicados estuvieron fueron quienes debieron importar bienes de capital o insumos, donde la mayoría de los casos sufrieron demoras y hasta cancelaciones por no conseguir las habilitaciones por parte del gobierno para ingresar los equipos. El 21% de los empresarios encuestados canceló las inversiones por no estar dadas las condiciones de mercado.

Las inversiones ya eran necesarias en 2012 y se pensó que 2014 podría haber sido el año donde las inversiones permitan incrementar considerablemente la capacidad productiva de las diferentes industrias. Se cierra el año y los empresarios manifiestan que en promedio están trabajando al 80% de sus capacidades, lo que no deja mucho margen de crecimiento sin inversiones de importancia. Para que esas inversiones se produzcan se necesitan créditos con tasas accesibles y plazos para la amortización. Pero además, y lo más importante más allá de las cuestiones económicas y financieras, se necesita confianza y seguridad, dos atributos escasos en estos tiempos.

Pensando en 2015
El año próximo todavía no genera ni tranquilidad y ni muchas expectativas de que la situación pueda revertir la tendencia y mejorar. Por primera vez en los 10 años que venimos haciendo este trabajo, no llegaron a 2 de cada 10 consultados los que manifestaron que el año que viene será mejor. La expectativa de mejora para 2013 era del 49% y para 2014 del 57%. Para el 2015 apenas del 19%. Y mirando la misma evolución de perspectivas con resultado peor, para 2013 el 18% lo pensaba así y para 2014 solo el 2%. Las respuestas para 2015 dicen que el 32% de los empresarios creen que será peor el próximo año.

Es importante destacar que en ese marco de pesimismo el 80% de los consultados manifestaron que están dispuestos a sostener su plantel de personal y otro 13% (del lado de los optimistas) cree que deberá incrementar su planta de personal.

La incorporación de trabajadores a las Pymes hoy es uno de los grandes temas. El temor que tiene el empresariado por incorporar personal radica en una gran cantidad de circunstancias. Desde los altos costos que significa un trabajador registrado hasta la imposibilidad de contar con herramientas que permitan el recambio si la persona elegida no es apta para desarrollar el trabajo asignado. La gran mayoría de las empresas (grandes, medianas y chicas) demora la decisión de incorporar personal lo más posible. Y muchas veces esas demoras retrasan el crecimiento.

La preocupación se está incrementando mucho más en este final de 2014 a medida que toma más fuerza el nuevo proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno Nacional en la Cámara de Diputados y que podría ser tratado a principios de 2015. La norma –entre varias reformas-, podría establecer una especie de imposibilidad para despedir personal en el sector privado, similar a la que tienen los empleados públicos en el Estado. Una medida de esas características lejos de resolver el tema de la informalidad incrementará el trabajo no registrado y frenará el mercado laboral.

Por último, las preocupaciones de los empresarios siguen siendo variadas pero con temas comunes que se siguen repitiendo en estos años y que no encuentran soluciones, al menos por ahora: la inflación, la descomunal presión impositiva, el dólar y su paridad que deja fuera de competitividad a todo el sector exportador argentino y las trabas a las importaciones (este último punto, para Entre Ríos, significan bienes de capital e insumos).

A estas preocupaciones que se vienen repitiendo insistentemente en los últimos años, se suma para 2015 la cuestión política, es un momento crucial ya que debe cambiar después de 8 años la conducción del Gobierno provincial y después de 12 años del Gobierno Nacional. La incertidumbre que genera el transcurrir de 2015 sumado al resultado que pueda darse en las elecciones y cómo serán los reacomodamientos para 2016, frenan todo tipo de decisiones que implique algún riesgo.

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