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24/07/14

El campo arriesga y produce pero son otros los que ganan

Termina una nueva campaña agrícola con resultados que dejan más preocupaciones que satisfacciones. Por un lado la cantidad de hectáreas sembradas ha sido récord para la provincia, pero la producción de las mismas no despega.
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Termina una nueva campaña agrícola con resultados que dejan más preocupaciones que satisfacciones. Por un lado la cantidad de hectáreas sembradas ha sido récord para la provincia, pero la producción de las mismas no despega. La falta de rentabilidad, financiamiento y políticas oficiales acertadas impiden que el productor coseche el fruto de su trabajo. Las ganancias una vez más pasaran de mano y serán absorbidas por otros jugadores. Radiografía del sector que tiene mucho trabajo por delante si quiere revertir los actuales resultados.

Que el trabajo en el campo es cada vez más complejo no caben dudas. Que la profesionalización de la actividad ya es una obligación, tampoco. Y que el negocio requiere la lupa en cada detalle es el determinante para que el productor pueda decir al final de cada campaña"me quedó algo de plata en el bolsillo para seguir".

Después de los tres últimos años consecutivos con resultados magros, la presente campaña debía brindar una producción que le permitiera al productor reacomodar sus cuentas. Así la encaró, decidido, y lo demostró sembrando la mayor cantidad de hectáreas de la historia de Entre Ríos. Una vez más, para salir de los problemas hizo lo que más sabe hacer: producir.

Pero absolutamente todo lo que podía complicarse, se complicó. Desde el clima -el gran determinante de cada campaña-, hasta los factores financieros, económicos y políticos. Todos casi en forma simultánea, unidos y enredados entre sí, para que tomar decisiones sea cada vez más dificultoso.

En épocas del mundial, las analogías son casi obligatorias. El productor salió a la cancha a comerse el partido:Sembró la mayor cantidad de maíz de los últimos 15 años y la mayor cantidad de soja de la historia. Los cultivos de verano tenían la solución a los problemas financieros y económicos que venían arrastrando. Una vez más, cooperativas y acopios fueron los principales financistas y facilitadores para que semillas e insumos estén disponibles en tiempo y forma. La financiación bancaria del sector no llega al 20% del total de la producción de Entre Ríos, a pesar de contar con tasas subsidiadas.

Si bien el régimen de lluvias fue lo esperadamente bueno, 15 días de calor extremo en diciembre pasado comenzaron a preocupar a todos. Simultáneamente la inflación entraba en una escalada y las tasas de interés crecían a la par. Las lluvias de enero remediaron en algo a la soja pero no así al maíz, que pagó las consecuencias. A enero le quedaba todavía la devaluación del dólar y con ello la trepada de todos los precios. Lo que se había comprado a un dólar a $6,00 habría que pagarlo en mayo (cosecha) a $8,00. Por el mismo ascensor subían los precios de los granos dejando igual esa balanza. La diferencia en contra del productor venía por la tasa de interés, que subía mucho más de lo previsto.

A los factores económico-financieros se sumaron los productivos. La falta de inversión del productor por no contar con rentabilidad suficiente se demostró en los rendimientos. El mejor ejemplo es la soja, que representa el 52% de las hectáreas sembradas y el 66% de lo producido, terminó con un rendimiento promedio de 2.463 Kg/Ha para toda la provincia de Entre Ríos, con campos que apenas llegaron a los 1.500 kilos y otros que superaron los 3.700 kg por hectárea. Esa tremenda amplitud -en tierras a veces hasta lindantes unas con otras-, demuestran el poco cuidado que se les está dando. La degradación de los suelos no permitirá crecer más de lo actual si no se revierte la inversión que está recibiendo. El mismo destino puede tener el productor.

Con ese camino transcurrido se llegó al final de una campaña que en los números puede no parecer negativa para la provincia de Entre Ríos. Durante todo el año agrícola se ocuparon 2.102.370 hectáreas, un incremento del 8,5% en relación al año anterior y la mayor cantidad de tierras dedicadas a la agricultura de este siglo. La producción total de granos –tomando para maíz y sorgo proyecciones, ya que a la fecha de cerrar este artículo todavía quedaban varias hectáreas por cosechar-, ascendió a las 6.429.640 toneladas, un 14,8% más que el ciclo agrícola anterior y la segunda más importante de la historia de la provincia, después de los 6.700.000 de la campaña 2009/2010. Con estos datos en claro, se puede determinar que el rendimiento de los campos entrerrianos está casi estático en los últimos cinco años y el rendimiento promedio por hectárea se ubica en los 3.058 kilos por hectárea.

Pero en este caso se demuestra que los números no lo son todo y no siempre reflejan la realidad. Si preguntamos a los productores cómo están después de terminar la campaña, la respuesta de la gran mayoría es “preocupados”. La inversión de cada año va creciendo. Y los números para participar en el negocio del campo son verdaderamente altos. Con semejante nivel de riesgos el retorno de esa inversión también debería ser importante. Pero por cuarto año consecutivo, no se logró. El camino hacia delante está neblinoso. Precios internacionales, insumos, políticas para cada cultivo, financiamiento; todo es incierto. Y la nueva campaña ya arrancó con la siembra del trigo.

El valor de la producción creció 30% en pesos peroen dólares cayó 2%.
Como hacemos todos los años en este informe, también en esta oportunidad determinamos el valor de la producción agrícola entrerriana, y como lo muestra el CUADRO1, tomamos la cotización de cada cultivo al final de su ciclo de producción.

Con el detalle de cada cultivo y siendo la soja la que aportó el 66% de los ingresos, el valor total de las 6.429.640 toneladas producidas es de $ 13.111,5 millones lo que representa un crecimiento del 30% en comparación con la anterior campaña y da como resultado un valor de $ 1.934 por tonelada producida. Facturar un 30% más -de un año a otro- sería un excelente resultado. Nuevamente, como en casi todo este informe, el “pero” se impone. El contexto inflacionario que vive Argentina licúa ese “crecimiento” y lo transforma en apenas “sostenimiento”. Si transformamos los números de pesos a dólares (el deporte favorito de los argentinos), se entiende el “empate” con la campaña anterior: Medida en dólares, la producción entrerriana alcanza un valor de U$s 1.617 millones, casi un 2% menos que los U$s 1.647 millones del año anterior.

Así y todo, el agro se presenta una vez más como la principal economía de Entre Ríos y la base para toda la cadena agroindustrial alimentaria de la región.
Una producción de OLEINIZAK
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