cerrar

Actualidad

17/07/12

¿Presidencialismo fuerte o parlamentarismo federal?

“La continuidad de una misma persona en el poder a través del voto es poco democrática”. Steven Levitsky
  • Imprimir
  • Enviar
Por Roberto Trevesse, especial para la revista X-Más

Los argentinos tenemos una fuerte tendencia a rendirle culto a los personalismos de turno, al unitarismo en los liderazgos y la toma de decisiones. Vivimos delegando en una sola persona todo nuestro presente y futuro. En realidad no asumimos nuestras propias responsabilidades ni como país, ni como sociedad organizada. En la práctica, el verticalismo es una cuestión muy acendrada en el pueblo argentino y la verdad que deberíamos cambiar. Con solo leerla y aplicarla a nuestra Ley de leyes, daríamos un gran paso a otra manera de gobernarnos y aquí va un ejemplo que no admite dudas.

El artículo 54 de nuestra Constitución Nacional reformada en 1994 dice que “El Senado se compondrá de tres senadores por cada provincia y tres por la ciudad de Buenos Aires, elegidos en forma directa y conjunta, correspondiendo dos bancas al partido político que obtenga el mayor número de votos, y la restante al partido político que le siga en número de votos. Cada senador tendrá un voto”.

Entre las atribuciones del Congreso Nacional, su artículo 75 integrado por 32 incisos es muy claro. Por ejemplo el 1º “Legislar en materia aduanera. Establecer los derechos de importación y exportación, los cuales, así como las evaluaciones sobre las que recaigan serán uniformes en toda la Nación”. Por caso el 2º “Imponer contribuciones indirectas como facultad concurrente con las provincias. Imponer contribuciones directas por tiempo determinado, proporcionalmente iguales en todo el territorio de la Nación, siempre que la defensa, seguridad común y bien general del Estado lo exijan. Las contribuciones previstas en el inciso, con excepción de la parte o el total de las que tengan asignación específica, son coparticipables. Una ley convenio, sobre la base de acuerdos entre la Nación y las provincias, instituirá regímenes de coparticipación de estas contribuciones, garantizando la automaticidad en la remisión de los fondos. La distribución entre la Nación, las provincias y la ciudad de Buenos Aires y entre éstas, se efectuará en relación directa a las competencias, servicios y funciones de cada una de ellas contemplando criterios objetivos de reparto, será equitativa, solidaria, y dará prioridad al logro de un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional. La ley convenio tendrá como Cámara de origen el Senado y deberá ser sancionada con la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara, no podrá ser modificada unilateralmente ni reglamentada y será aprobada por las provincias. No habrá transferencias de competencias, servicios o funciones sin la respectiva reasignación de recursos, aprobada por ley del Congreso cuando correspondiere y por la provincia interesada o la ciudad de Buenos Aires en su caso. Un organismo fiscal federal tendrá a su cargo el control y fiscalización de la ejecución de lo establecido en este inciso, según lo determine la ley, la que deberá asegurar la representación de todas las provincias y la ciudad de Buenos Aires en su composición”. En cuanto al 3º “Establecer y modificar asignaciones específicas de recursos coparticipables, por tiempo determinado por ley especial aprobada por la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara”.

Estos tres primeros incisos de un total de 32 son suficientes para preguntarnos si estamos ante una letra viva o muerta de nuestra Constitución Nacional en cuanto a su aplicabilidad y vigencia en el marco del Estado de Derecho que supimos conseguir a partir del 10 de diciembre de 1983.

Los Senadores ¿defienden las provincias o son subyugados por las decisiones que se exigen desde el Poder Ejecutivo? ¿Es necesario ir a pedir remesas al puerto de Buenos Aires cuando está garantizada por nuestra Constitución Nacional la automaticidad en la remisión de los fondos?
El profesor e investigador, Juan Javier Negri nos dice que los estudios sobre el federalismo se han transformado sin dudas en uno de los tópicos más relevantes del análisis politológico contemporáneo. En todas sus variantes (federalismo fiscal, político, fuerte o débil, redistributivo) los estudios que versan sobre el tema y el interés por comprender sus diversas formas, se han multiplicado. Del mismo, no se excluye la comunidad académica local, a sabiendas de la importancia que ha cobrado el tema en el contexto de la nueva democracia argentina desde hace varios años.

Podríamos preguntarnos ¿qué federalismo tenemos hoy? Fiscal, político, fuerte o débil, redistributivo. Desde mi punto de vista convivimos desde hace muchos años con un federalismo cada vez más débil, debido al cada vez mayor protagonismo del presidencialismo en la Argentina con la consiguiente pérdida por parte de las provincias, de autonomía, soberanía interna, descentralización, instituciones inactivas, entre otras cuestiones significativas.

Este tema, clave para la institucionalidad de la República que nos debemos, presenta dilemas y problemas que están siendo estudiados y sus interrogantes sobre la interrelación del federalismo con los demás elementos del sistema político son enormes.

Quizás, un parlamentarismo federal brindaría un mayor respeto a la división e independencia de los poderes y organismos esenciales de contralor para garantizar la transparencia que exigimos una parte importante de los argentinos para con los actos de gobierno.

Edgard L. Gibson y Tulia G. Falleti cuando se refieren a los orígenes del federalismo argentino, agregan una dimensión de conflicto interprovincial a la tradicional dimensión de conflicto intergubernamental que suele hallarse en los análisis de los sistemas federales. Los autores del trabajo “La unidad a palos. Conflicto regional y los orígenes del federalismo argentino” explican de qué manera el surgimiento del régimen federal centralizado fue el resultado del conflicto interprovincial. Eventualmente, este conflicto determinó el balance de poder entre las provincias y creó a su vez un poderoso gobierno central con la capacidad de enfrentar, en nombre de la unión, a cualquiera de las mismas.
Una producción de OLEINIZAK
X-Más © Copyright 2021 - Todos los derechos reservados advertis