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16/07/12

Balance de campaña agrícola: la facturación de los productores apenas superó los costos

Luces amarillas para el campo entrerriano
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Finalizó un nuevo año agrícola y la campaña dejó números que ya son preocupantes para la economía del sector. Los buenos precios internacionales no alcanzaron a compensar la caída en la producción de soja y el fuerte incremento en los costos que tuvo el productor. La facturación total también en retroceso.

La temporada 2011/2012 no será la más recordada por los productores agrícolas entrerrianos. Desde el inicio nomás la cantidad de hectáreas destinadas a la agricultura se redujo en relación al año anterior y cayó por debajo de los 2 millones de hectáreas totales sembradas y con una tendencia climática dominada por La Niña, los rendimientos de los cultivos descendieron todos, con la excepción del arroz que creció levemente pero con un 25% menos de superficie.
El panorama productivo deprimido completó la preocupación que traían los productores al iniciarse la campaña. La fuerte suba en los costos de implantación necesitaba de una contrapartida con una buena campaña productiva… y no se logró.
Los fríos números finales.
El agro trabajó éste año en una superficie de 1.963.196 hectáreas en Entre Ríos, un 3,53% menos de las que se destinaron el año anterior, y que produjeron un total de 5.906.254 toneladas de granos, equivalentes a una disminución del 3,63% en el volumen comparado con la campaña pasada.
Ya habíamos visto en la edición nº 6 del mes de febrero de la revista X-Más, que de acuerdo a los números realizados por el SIBER de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, el sector agrícola de la provincia invirtió más de $ 4.700 millones en la presente campaña, y en ese número no estaban contabilizados los costos para el arroz que suman otros $ 500 millones más aproximadamente.
Los altos precios de arrendamientos pagados (el 70% de los campos se explotan bajo éste sistema), sumado al fuerte incremento que tuvieron fertilizantes y demás insumos hicieron crecer fuertemente los costos de implantación para los productores. Y todavía faltaba sumar los costos de comercialización, donde el flete tiene una incidencia creciente, principalmente para aquellos que se encuentran más alejados de los puertos de Rosario.
Entonces, con la superficie total sembrada, los costos de implantación y la producción total del campo, nos faltaría saber ¿cuál es el valor total de la producción para éste año? Y comienzan las complicaciones, porque la situación comercial lejos estuvo de solucionarse y por cuarto período consecutivo sigue siendo uno de los factores que más enoja al productor. Incluso éste año ni siquiera se han encontrado valores de pizarra para referenciarse en forma constante.
Aclaración: para poder determinar los números hemos tomado los precios de pizarra más cercanos a la fecha de finalización de cosecha de cada uno de los cultivos y hemos multiplicado por su producción total, simulando una venta general del cultivo a los precios de ese día y con la cotización del dólar respectiva, tal cual lo detallado en el CUADRO 1.
Entonces, tenemos que el valor total de la producción agrícola entrerriana para la campaña 2011/2012 fue de $ 6.142,46 millones, lo que representa una caída del 2,13% del valor en relación al año pasado cuando se llegaron a los $6.276,12 millones.
Queda en evidencia, por qué los números del campo en ésta campaña son preocupantes: los márgenes de ganancias son casi nulos.
Y lo más grave es que este panorama sucede en un contexto internacional de precios altos que disimulan considerablemente la presión interna que está sufriendo el sector.

Los cultivos de invierno
La campaña de granos finos en Entre Ríos se complica cada vez más.
El trigo, principal cultivo de invierno para Entre Ríos, con sus serios y crecientes problemas de comercialización entusiasma cada vez menos a productores, que saben que para obtener buenos resultados deben invertir y mucho en fertilización. A pesar de ello el productor se arriesgó y sembró 280.906 hectáreas, casi las mismas cantidad que el año anterior y levemente por encima de la media de la última década. El rendimiento no fue malo pero sí bastante inferior al récord del año anterior (3.844 Kg/Ha) y se ubicó en los 3.381 Kg/Ha arrojando una producción total de 949.863 toneladas.
Por su lado el lino desapareció nuevamente de la geografía de la provincia. Solo se sembraron 7.930 hectáreas con un rendimiento promedio de 1.149 Kg/Ha y una producción total de 9.112 Toneladas.
La colza fue una alternativa que creció algo más, pero que todavía no impacta con sus números en el total de la producción.

La influencia de La Niña en los granos gruesos
Todos los pronósticos del mes de septiembre y octubre hablaban de que estábamos en presencia de un año “Niña”. Los pulsos más secos se iban a producir en la segunda quincena de diciembre y enero. Los productores apuraron las tareas de siembra de maíz para llegar al período de floración del cultivo antes del pulso seco. La superficie con el cultivo se incrementó en base a los buenos precios que presentaba y se sembraron un total de 214.470 hectáreas contando las hectáreas de primera y las de segunda, que se hicieron posteriormente en el mes de enero, significando un incremento del 11,79% en relación al año anterior. Gualeguaychú, Gualeguay, Paraná, Victoria y La Paz fueron los departamentos donde más maíz se sembró. La sequía terminó afectando a una buena cantidad de lotes, incluso unas 15.000 hectáreas debieron molerse. Con un promedio final de 4.680 Kg/Ha, el segundo más bajo de la última década, la producción total de maíz que tuvo Entre Ríos en el presente período fue de 933.000 toneladas.
Por su parte el girasol está predestinado a ir desapareciendo en la región si no se logra solucionar el problema con las palomas. La superficie sembrada con la oleaginosa sigue retrocediendo desde la campaña 2007/2008 cuando se llegó a las 72.695 hectáreas. La presente campaña fue la de menor participación del cultivo en la década con solo 10.450 hectáreas sembradas en todo Entre Ríos. El rendimiento no fue malo, unos 1.737 Kg/Ha lo que arrojó una producción total de 17.685 toneladas.
La soja, cultivo por excelencia en Entre Ríos (y el país) tampoco trajo la solución que los productores ansiaban. De acuerdo al informe de producción del SIBER sobre el cultivo, solamente en los años Niño la oleaginosa ha tenido rendimientos superiores al promedio. Cuando la Niña está presente o la influencia del Pacífico es Neutra la producción cae por debajo de los promedios. Y esta regla se cumplió nuevamente éste año.
La superficie total que ocupó la soja fue de 1.254.670 hectáreas y el rendimiento promedio fue de 2.120 kg/Ha, sumando una producción total de 2.660.154 toneladas. Si desmenuzamos el número de rendimientos, tenemos que un 75% fue soja de primera y el rendimiento fue de 2.208 Kg/Ha, mientras que la soja de segunda, un 25% de la superficie total, el rendimiento se ubicó en los 1.853 Kg/Ha.
Es bien sabido que el clima y las precipitaciones son determinantes en el desarrollo de los cultivos. Una vez más, la disparidad de las lluvias ocurridas durante los meses de enero y febrero,
El arroz ha sido el cultivo más regular de la última década en cuanto a sus rendimientos, con muy pocos altibajos entre campañas; y hasta la campaña pasada marcó una recuperación en su superficie que casi alcanzó los valores históricos de finales de los ‘90 quedando en las puertas de las 100.000 hectáreas sembradas.
Sin embargo los altos costos de su producción, influenciados principalmente por el gasoil, no pudieron sostener la performance en la presente campaña. Con solo 73.468 hectáreas sembradas la superficie se contrajo 26,25%.
A diferencia del resto de los cultivos, el arroz se beneficia con la mayor cantidad de horas de irradiación solar, principalmente en el mes de enero y el tema del agua lo provee el riego (de ahí los grandes costos). Por lo tanto, una vez finalizada la campaña, los rendimientos se ubicaron en los 7.266 kg/Ha (+1.61%) y sumaron una producción total de 533.835 toneladas (-25,1%).
El futuro inmediato para el arroz no es alentador si no se toman medidas en relación al insumo gasoil para el cultivo. De acuerdo a los números que maneja el sector, para producir una hectárea de arroz se necesita un rendimiento de 7.200 kilos, que es precisamente lo producido en la presente campaña, y no queda nada para rentabilidad. Las estimaciones hablan para la próxima campaña de otra nueva caída importante de la superficie.
Por último el sorgo, el cultivo que eligieron los productores este año por varios motivos: primero por la atractiva cotización del cereal, que por momentos superó los precios fijados para maíz, además de no tener los inconvenientes para la comercialización que tiene ese cultivo; segundo, los pronósticos climáticos desfavorables con La Niña para soja y maíz; y por último, el crecimiento en la producción avícola y ganadera, las cuales son demandantes del sorgo.
Estas justificaciones explican el incremento del 74,8% en la superficie ubicándola en 192.097 hectáreas, la más alta de la última década. El rendimiento se ubicó por encima del promedio en 4.680 kg/Ha, lo que arroja una producción total de 802.605 toneladas (números proyectados ya que todavía faltaba cosechar el 2% de la superficie de Entre Ríos y el SIBER no había hecho los cálculos finales).

La próxima campaña
El panorama para el negocio agrícola no viene con los mejores pronósticos. Los arrendamientos se están negociando en baja y se han dejado varios campos en las zonas más desfavorables. Incluso se habla que los pooles de siembra han decidido reducir entre un 30% y un 35% su producción.
En los cultivos de invierno las estimaciones para el trigo son de una fuerte caída del 40%, que podría amortiguarse algo con la decisión de liberar la venta de 6.000.000 de toneladas. Los productores necesitan sembrar las tierras en el invierno y los cultivos alternativos parece que tendrán su oportunidad en la nueva campaña. El lino continuará en torno a las 10.000 hectáreas; la cebada podría ubicarse en las 20.000 hectáreas (tanto para el uso cervecero como forrajero); la arveja aparece también como una alternativa que ocuparía unas 8.000 hectáreas, y la otra legumbre que probarían los productores sería el garbanzo con otras 10.000 hectáreas.
Una producción de OLEINIZAK
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